Alimentación restringida en el tiempo… y feliz año

Feliz 2020

Hola a todos. Los que me conocéis bien sabéis que soy bastante cabezota y que cuando me da por algo y sobre todo por algo en lo que de verdad creo, no paro hasta que consigo convencer a la gente que me importa de lo bueno que puede ofreceros ese algo. Y vosotros me importáis.

En este caso es por enésima vez en relación al ayuno intermitente y a su última matización: «Alimentación restringida en el tiempo»

Os preguntareis por qué a alguien que ni os conoce, ni sabe nada de vosotros, ni de vuestra vida, podéis importarle lo más mínimo. Buena pregunta, y aunque no tengo una contestación razonada, sí os puedo dar algunos argumentos: los míos.

Importarte algo, querer, amar o preocuparte por algo es un sentimiento que muchas veces tiene como base la de cómo te han tratado a ti determinadas personas, de lo que han hecho por ti, o por cosas y vivencias en común. Otras, sin embargo, se basan en inexplicables sentimientos ligados a lazos de sangre o a sentimientos más elevados de amor a la raza humana, a todos lo seres vivos o al naturaleza en general.

Sea como sea, querer es un sentimiento no racional. Ya que como todos sabemos, a veces queremos incluso a personas que nos hacen daño. Y a pesar de que lo sabemos, no podemos hacer nada por evitarlo.

En vuestro caso, os quiero por muchas razones, que quizá todas juntas es puedan aclarar un poco el origen de ese sentimiento:

Este blog nació, con vosotros, en una época de un importante cambio en mi vida personal (aún sigo en ello…); desde ya hace mucho tiempo somos alrededor de 4.500 los que seguimos juntos (número ya casi mágico para mi); de vez en cuando alguno de vosotros que no sé que me lee, me sorprende con un «¿sabes que esto de verdad me funciona»?, otras veces me encuentro con un «a mi, eso que dijiste en el último post, me parece que no es así». Sea por lo que sea, cada vez me siento más unido a mis 4.500 amigos y os aseguro que todo lo que escribo no lo hago por ninguna otra razón que no sea compartir cosas que me parecen buenas para todos nosotros.

Es cierto que muchas veces no contesto vuestras preguntas cuando se tratan de temas personales. Es muy difícil y arriesgado aconsejar a alguien del que no sabes casi nada, sobre temas de salud. Es muy fácil equivocarte y que el remedio vaya a ser peor que la enfermedad. Si hay algo que siempre y siempre tendré en cuenta del juramento hipocrático es «primum non nocere» que quiere decir que lo fundamental de mi actividad como médico es no hacer daño y en caso de duda siempre es mejor no hacer nada o no aconsejar, que hacerlo y que pueda resultar peor.

Por todo eso, os ruego que me perdonéis si no os contesto cuando de trata de problemas personales. En cambio, estaré encantado de hacerlo (a veces con retraso) cuando se trate de algo que no se ha entendido o que está incompleto de alguno de los temas tratados.

Y ahora… por fin, vamos con el tema del último día del año: Otra vez el ayuno intermitente. ¿A que ya no os sorprendo?

Recientemente ha salido un artículo que me ha gustado mucho. Se titula: «Time-restricted feeding for the prevention of cardiometabolic diseases in high-stress occupations: a mechanistic review»

Como veréis no pone nada de ayuno intermitente, que es un termino mucho más amplio, ya que puede efectuarse a cualquier hora del día, el día entero, días alternos o incluso durante varios días seguidos. En mis anteriores post me he referido al ayuno intermitente 6:18 o 8:16 y he aconsejado que la ingestión de alimentos se efectuara durante la mañana, pero es cierto que el nuevo término «Time-restricted feeding» que se introduce en este artículo está mucho más de acuerdo con lo que creo que es realmente beneficioso, ya que establece una mezcla perfecta entre dos hábitos que ya sabíamos saludables: el ayuno intermitente (1, 2, 3, 4, 5, 6, y la crononutrición.

Al hablar de «time-restricted feeding» (TRF) o tiempo restringido de alimentación, nos estamos refiriendo no sólo a un determinado número de horas en las que debes alimentarte, sino a también al lugar que esas horas deben ocupar en nuestro día, en nuestro ritmo circadiano.

Los autores del artículo aportan numerosos datos de estudios en ratones y humanos que demuestran que consumiendo igual cantidad de calorías y aún los que no presentan pérdida de peso, los que las consumen a primera hora del día obtienen múltiples beneficios, como son una disminución de la masa grasa, de los signos inflamatorios, de los niveles de glucosa e insulina, de la presión arterial, de los signos de estrés oxidativo, de la grasa hepática, del colesterol plasmático y un aumento de la adiponectina.

Como conclusión: como siempre os he tratado de transmitir, aunque el ayuno intermitente y el TRF sirven para perder peso, su efectividad para ese objetivo si se sigue comiendo igual, sólo es moderado. Pero su efectividad sobre otros múltiples parámetros que aumentan la salud cardiovascular y también quizá para otros procesos relacionados con la inflamación, como el cáncer o el envejecimiento, es muy importante.

Volvamos a una o sólo dos comidas al día, durante la mañana, como lo hacían nuestros ancestros durante miles de años, con la suerte añadida de poder tomar el resto del día infusiones como el té o el café (1, 2, 3) del que ellos no disponían y que también son muy saludables.

Y ahora, para finalizar, os deseo a todos un muy feliz año que entra, en el que se cumplan todas vuestras mejores ilusiones. Empezadlo con optimismo, con el convencimiento de que todo es posible si se busca sin descanso y siempre teniendo en cuenta que SIEMPRE es mejor lamentarse de algo que ha salido mal, que arrepentirse de no haberlo intentado, a pesar de que creyeras en ello. Sed valientes en vuestras vidas. Ese es mi deseo para el año que ahora entra.

FELIZ AÑO… mi gente.