Cuidar nuestros sentimientos mejora nuestra salud cardiovascular. También escuchar nuestra música favorita

Hoy escribo este post tras llegar a mi nuevamente un artículo publicado en el 2013, sobre que escuchar nuestra música favorita mientras hacemos ejercicio es beneficioso para los enfermos del corazón

En línea con lo que cada día conocemos mejor, no podemos separar cuerpo y mente. Lo que pensamos y lo que sentimos tiene también relación con nuestra salud física, en este caso nuestra salud cardiovascular.

Ya he escrito anteriormente cómo el estrés, la depresión, enfadarnos, dormir mal, divorciarnos, el ruido del tráfico y trabajar muchas horas afectan negativamente a nuestra salud cardiovascular.

Recientemente, también me he referido a cómo la meditación y el yoga la afectan, pero de forma positiva.

Como sabéis, las arterias coronarias son las tuberías que llevan sangre al músculo del corazón. Su obstrucción produce la angina de pecho y el infarto de miocardio

Hoy me refiero a un estudio en el que se concluye que en los pacientes que tienen enfermedad en sus arterias coronarias, escuchar su música favorita durante 30 minutos diarios, ya sea con o sin ejercicio físico añadido, mejoran su función endotelial y su capacidad de ejercicio.

La función endotelial es la capacidad que tiene el endotelio arterial (la capa más interna de las arterias) para segregar sustancias que pueden dilatar o contraer las arterias, así como también proteger o predisponer del desarrollo de aterosclerosis (estrechamiento de las arterias), inflamación, y formación de trombos.

Los autores del estudio midieron estas sustancias secretadas por el endotelio de estos pacientes y constataron que los que escuchaban música experimentaban una elevación de las sustancias protectoras y un descenso de las perjudiciales.

Este es un dato más para apoyar que la prevención de las enfermedades cardiovasculares no es sólo una cuestión del control de los factores de riesgo tradicionales: tabaco, hipertensión, diabetes, colesterol, obesidad y el sedentarismo. También cada vez tenemos más evidencia de la importancia de nuestra mente como predisponente o protector de la enfermedad cardiovascular.

Por lo tanto, un consejo: no os quedéis sólo con cuidar vuestro cuerpo con dieta, ejercicio y medicamentos, si son necesarios. También debemos proteger y mejorar nuestros sentimientos, ya sea tratando de evitar lo que nos daña como favoreciendo lo que nos hace felices.