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Nivel de metabolismo y expectativa de vida

raton-elefante

Recientemente he leído dos artículos que me han hecho reflexionar sobre esta circunstancia.

Existen muchos análisis que relacionan inversamente la frecuencia cardiaca con la supervivencia.

En varias entradas previas (1,2,3)he expuesto esta asociación. Esta idea surgió inicialmente a principios del siglo XX por las siguientes suposiciones:

– Max Rubén en 1908, expuso su “Teoría de la Tasa de vida”, que postulaba que los organismos con metabolismos más acelerados tenían esperanzas de vida menores. Ruben evidenció que los animales más pequeños y con metabolismos más acelerados tenía una menor expectativa de vida que los de mayor tamaño.

– En 1928 Raymond Pearl publicó “The Rate Of Living”, volviendo a hacerse eco de esta visión de la relación inversa entre el tamaño y metabolismo del organismo y su esperanza de vida.

– En 1932, Max Kleiber propone su ley, también llamada curva ratón-elefante, por la que el metabolismo basal de un organismo se puede calcular elevando su peso a la potencia de ¾ o de 0.75. Es decir; según sube el peso de un organismo su metabolismo basal también aumenta pero en menor proporción de lo esperado. O lo que es lo mismo, el metabolismo se enlentece proporcionalmente según aumenta el peso y tamaño del organismo.

Todo esto se expresaba en que los animales de menor tamaña y mayor metabolismo tenían frecuencias cardiacas mayores que los de menor tamaño. De ahí nace la asociación entre la frecuencia cardiaca y la expectativa de vida.

Pero, ¿y si es algo más complejo y no depende de la frecuencia cardiaca, sino que es simplemente un signo de un metabolismo más elevado, siendo este el verdadero responsable de una menor expectativa de vida?

Como decía, se me ha ocurrido escribir esta entrada por la coincidencia de dos artículos que acabo de leer. El primero de ellos vuelve a relacionar frecuencia cardiaca y mortalidad de cualquier causa. En cambio, el segundo, lo que relaciona es el riesgo de muerte súbita con los niveles de tiroxina (T4) libre, incluso en los niveles considerados en los límites altos de la normalidad de esta hormona.

La Tiroxina es una hormona íntimamente relacionada con el metabolismo, elevándolo conforme aumentan sus niveles. También aumenta la frecuencia cardiaca y ejerce muchos otros efectos como el aumento de la temperatura corporal, del gasto cardíaco, de la frecuencia respiratoria y del metabolismo de hidratos de carbono y proteínas, entre otros.

Por otra parte, ya existe un análisis retrospectivo en el que se evidencia que un descenso de la frecuencia cardiaca, por medios farmacológicos, por debajo de 50 lat/min, no sólo no aumenta la supervivencia sino que la disminuye.

Entonces, ¿no sería razonable pensar que el foco no se debe poner en la frecuencia cardiaca sino en el nivel de metabolismo basal; y que sería el aumento de este el principal factor de riesgo a estudiar y a tratar?




¿Es peligroso tener la frecuencia cardiaca elevada?

Frecuencia cardiaca

Continúo con un tema a mi parecer de gran interés: la importancia de la frecuencia cardiaca en reposo como predictor de una mayor o menor esperanza de vida.

En noviembre de 2014, publiqué un entrada (¿Es la frecuencia cardiaca un indicador de nuestra esperanza de vida?) en la que concluía que, a pesar de que existen varios estudios que correlacionan inversamente la frecuencia cardiaca en reposo y la esperanza de vida, no existen estudios que demuestren hoy por hoy, que el reducir la frecuencia cardiaca con fármacos conlleve un aumento de la supervivencia. En cambio sí parece claro que las personas con una mayor frecuencia cardiaca basal (pulsaciones por minuto en reposo) tienen una menor esperanza de vida.

A propósito de esto mismo, acaba de salir un nuevo metanálisis (recopilación de numerosos estudios al respecto) que concluye (una vez mas) que tener frecuencias cardiacas en reposo más elevadas se asocia a una mortalidad cardiovascular más elevada, indicando que la frecuencia cardiaca basal es un predictor de muerte cardiovascular por cualquier causa.

En este análisis habían sido estudiados más de 2 millones de pacientes. Y se evidenció una menor mortalidad en los que tenían una frecuencia cardiaca de 45 lat/min, que posteriormente aumentaba progresivamente de forma lineal, hasta hacerlo de más importante a partir de los 90 lat/min de pulsaciones por minuto en reposo. En este análisis se ajustaron los resultados para la existencia de otros factores de riesgo cardiovascular tradicionales y aun así los resultados fueron claros al respecto.

En la actualidad disponemos de fármacos con un buen perfil de seguridad y con escasos efectos secundarios adecuados para disminuir la frecuencia cardiaca.

Sin embargo, a pesar de este novedoso análisis, que vuelve a demostrar la importancia de tener frecuencias cardiacas relativamente bajas en reposo, sigue sin existir ningún estudio que nos proporcione una base científica para aconsejar tratar frecuencias cardiacas elevadas en reposo con el fin de aumentar la supervivencia, ya que no se ha realizado ningún estudio diseñado con este propósito.

En conclusión: cada vez existe mayor evidencia de que tener frecuencias cardiacas (pulsaciones por minuto) bajas, en reposo, aumenta la supervivencia. hasta la fecha no disponemos de estudios que avalen la utilización de fármacos con ese propósito.