Novedades de 2018 en prevención cardiovascular

prevención cardiovascular

Ha habido bastantes novedades durante el pasado año en cuanto a actitudes dirigidas a mejorar la prevención de enfermedades cardiovasculares. Voy a hacer referencia a las principales, basándome en una revisión publicada en el European Heart Journal, el pasado 2 de enero.

Ejercicio físico

El sedentarismo aumenta el riesgo cardiovascular mientras que el ejercicio físico dinámico (aeróbico) lo disminuye. Este tipo de ejercicio físico aumenta la actividad y la longitud de los telómeros, muy importantes para prevenir el envejecimiento y promover la regeneración celulares.

No ocurre igual con el ejercicio estático. 

Estrés

El estrés laboral también destaca como un importante factor de riesgo cardiovascular en pacientes con enfermedad cardiometabólica preexistente. Aumenta dicho riesgo de una forma tan importante como la que existe entre fumadores y exfumadores o como el achacable a la HTA, obesidad, a la elevación del colesterol total, al sedentarismo o al elevado consumo de alcohol. Este riesgo continúa elevado en pacientes con enfermedad cardiometabólica (enfermedad coronaria, ictus, diabetes) que han conseguido el adecuado control del resto de objetivos terapéuticos (vida saludable, control de la TA y del colesterol).

También el bullying y la violencia en el trabajo son importantes factor de riesgo cardiovascular. 

Obesidad

El aumento de la circunferencia abdominal se asocia a un aumento del riesgo cardiovascular de forma lineal.

No existe hasta el momento un dieta que se demuestre realmente efectiva para perder peso a largo plazo.

Un nuevo fármaco la Lorcaserina, que disminuye el apetito, produce una pérdida de tan sólo 2 Kg a los 3 años de haber empezado el tratamiento, sin evidencias un aumento del riesgo cardiovascular. 

Suplementos alimenticios (Omega 3, Vitamina D3)

Por otra parte, los estudios que se han ocupado de suplementar la dieta con ácidos grasos omega-3 o con vitamina D, no han obtenido resultados positivos. No se demuestra ningún beneficio en utilizar estos suplementos en la dieta, con el fin de disminuir el riesgo cardiovascular.

En cambio, altas dosis diarias de un ácido graso omega-3 (4 g de ácido eicosapentaenoico (EPA)), demuestra en el estudio REDUCE-IT, una disminución del riesgo cardiovascular en pacientes con enfermedad cardiometabólica e hipertrigliceridemia a pesar de seguir tratamiento con estatinas.

Sal

El importante consumo de sal aumenta el riesgo cardiovascular por el aumento asociado de la tensión arterial. También el aumento del consumo de sal y el aumento de la proporción de sodio / potasio en la alimentación, aumenta el riesgo de ictus. 

Café

Tomar café en pequeñas o moderadas cantidades (1 o 2 tazas) disminuye el riesgo cardiovascular según el resultado de varios estudios, por lo que debería incluirse como parte de un hábito cardiosaludable. 

Contaminación

La polución ambiental aumenta el riesgo cardiovascular. Un estudio demuestra que los efectos beneficiosos de caminar diariamente no se producen en los individuos que lo hacen en un entorno urbano contaminado, en comparación con los que lo efectúan en el campo. 

Tabaco

Mucha gente sigue pensando que fumar un sólo cigarrillo diario no es peligroso. Recientemente, se ha comprobado que en fumadores de un sólo cigarrillo el riesgo de padecer una enfermedad cardiaca aumenta un 48% y de presentar un ictus un 25%, con respecto a los que nunca han fumado. También se ha demostrado, que estos fumadores de un sólo cigarrillo diario tienen entre el 40 y 50% del riesgo de los que fuman 20 cigarrillos diarios. No existe un nivel de bajo riesgo en cuanto al consumo de tabaco. Por lo tanto, la única actitud posible es el cese absoluto de consumo de tabaco y en ningún caso la disminución del mismo.

Por otra parte los efectos beneficiosos de dejar de fumar se producen tanto en el grupo de pacientes de no ganan peso, como en los que aumentan de peso después de abandonar el tabaco. 

Dislipemia

En el 2018 destacó el estudio ODYSSEY con alirocumab (anticuerpo monoclonal inhibidor de PCKS-9). Demostró una reducción extra de los eventos cardiovasculares cuando se utilizaba añadido al tratamiento con dosis máximas de estatinas (atorvastatinas o rosuvastatina).

También destacó el estudio REDUCE-IT mencionado con anterioridad.

Diabetes

Por primera vez existen dos grupos terapéuticos de fármacos para tratar la Diabetes Mellitus, tipo 2, que demuestran la disminución del riesgo cardiovascular: los SGLT2 (empaglifozina y dapaglifozina), sobre todo a nivel de la disminución de los eventos coronarios y de la insuficiencia cardiacas y los GLP-1 (liraglutida) en la disminución de los ictus.

Hipertensión arterial

Se introduce la posibilidad de la realización de denervación renal como un medio para el control no farmacológico de la hipertensión arterial, aunque hace falta seguimiento de estos pacientes por tiempo más prolongado para ver su eficacia a medio plazo.

Anticoagulación / Antiagregación

Se descarta la aspirina para la prevención primaria (paciente con riesgo pero sin enfermedad cardiovascular conocida) porque el exceso de hemorragias digestivas sobrepasa la modesta reducción de eventos cardiovasculares.

Sin embargo, se confirma el beneficio de su utilización, sobre todo en combinación a bajas dosis de anticoagulantes directos, inhibidores del factor Xa (Rivaroxaban), para la prevención secundaria. Es decir; en pacientes con enfermedad cardiovascular conocida.

Inflamación

Por primera vez se ha comprobado que tratar la inflamación asociada a pacientes que han presentado un síndrome coronario agudo y presentan niveles elevados de PCR (> 2 mg/L) con canakinumab (anticuerpo monoclonal para la interleucina Beta1) disminuye la aparición de nuevos eventos cardiovasculares. 

En conclusión, este pasado año nos ha traído importantes novedades en cuanto a la prevención cardiovascular, especialmente llamativos los relacionados con el estrés, la contaminación, el tabaco, el café y la inflamación.




Fumar un sólo cigarrillo al día también perjudica tu salud

Bueno, pues hoy cambio mi confortable sofá frente a mi ordenador, desde el que normalmente escribo, por un estrecho asiento de un avión de hélices durante un viaje de trabajo a Lisboa. No es lo mismo, pero he de confesaros que las palabras salen con tanta fluidez o más que en mi acostumbrado sofá.

Hoy voy a hablaros sobre algo que aún sigue en contacto con nosotros en nuestro día a día. Estoy hablando del hábito de fumar. Gracias a una acertada legislación relativamente reciente, ya no se permite fumar en lugares públicos cerrados. Pero aún seguimos viendo a amigos y familiares que tienen la necesidad de abandonar la mesa que comparten con nosotros para salir fuera del local a fumar un cigarrillo.

Hoy en día, aún continúa mucha gente atrapada en una adicción muy perjudicial para ellos y para los que los rodean, además de ser verdaderamente cara.

Todos tenemos la idea, desde que nos enteramos que el consumo de tabaco es perjudicial, que lo que era realmente malo es fumar demasiado. De hecho, casi todos hemos oído por ahí eso de que fumar menos de cinco cigarrillos al día no es perjudicial, que el riesgo principal se debe a que casi nadie podía mantenerse fumando sólo cinco cigarrillos al día.

Cuando hablas con fumadores, muchos te dicen que no pretenden dejar de fumar, pero sí disminuir la cantidad de cigarrillos que fuman diariamente. De hecho, en los últimos años, ha aumentado considerablemente el número de fumadores que limitan el consumo diario a menos de 10 e incluso de 5 cigarrillos al día.

El hábito de fumar está claramente asociado a una importante elevación del riesgo cardiovascular, al desarrollo de una enfermedad pulmonar crónica y un riesgo aumentado de padecer diferentes tipos de cáncer, como el de pulmón, estómago, esófago, vejiga, laringe, boca, riñón, colorectal, hígado, páncreas, cuello de útero y leucemia mieloide.

Ademas, el riesgo de extiende no sólo a los que consumen el tabaco directamente sino también a los que, de alguna forma, inhalan el humo de los fumadores.

El perjuicio del tabaco está en relación, no sólo a la inhalación de los productos de la combustión del tabaco propiamente dicho, sino también del papel.

De igual forma que se ha demostrado una relación lineal entre el número de cigarrillos consumidos y el riesgo de padecer un cáncer de pulmón, no es así en cuanto al riesgo cardiovascular. Muchos fumadores piensan que si en lugar de fumar 20 cigarrillos al día, sólo fuman uno, el riesgo disminuirá 20 veces. Es decir; sólo sería un 5% del riesgo de los que consumen un paquete diario.

Pero esto no es así.

Un nuevo meta-análisis de 141 estudios, publicado el pasado mes de enero en la revista British Medical Journal, analiza cuál es la cantidad máxima de tabaco que podemos consumir sin riesgo para nuestra salud y llega a la por todos esperada conclusión de que cualquier cantidad de tabaco es perjudicial. De hecho, incluso el consumo de un sólo cigarrillo diario lo es importantemente. Fumar un sólo cigarrillo al día eleva el riesgo cardiovascular a casi la mitad que el consumir un paquete entero.

Los varones que fuman un sólo cigarrillo al día tienen un riesgo un 48% superior de padecer un problema cardiaco y un 25% mayor de ictus que el de los no fumadores. Entre las mujeres se evidencian riesgos más elevados, con un aumento del 57% y del 31% respectivamente.

En conclusión, fumar, incluso sólo un cigarrillo al día, es altamente perjudicial. Conlleva un aumento del riesgo de padecer un problema cardíaco o de ictus de aproximadamente la mitad del que tienen los que consumen 20 cigarrillos al día.

Cuando oigas a alguien decir que no hay problema porque fuma muy poco; si es tu amigo, podrás decirle que está equivocado y que lo deje absolutamente. Si no lo es o no tienes suficiente confianza, siempre puedes recomendarle esta página para que se informe.

Os deseo una feliz semana.




Fumar perjudica a nuestros hijos cuando sean adultos

fumar

Es sobradamente conocido el efecto perjudicial del tabaco, no sólo desde el punto de vista cardiovascular, sino también en muchos otros aspectos de la salud. Ya nadie pone en duda que la leyenda que se exhibe en las cajetillas de tabaco es absolutamente cierta: “FUMAR MATA”.

Hasta el más escéptico reconoce hoy en día el perjuicio del hábito de fumar. Aún así, gran parte de la población continúa fumando. ¿Por qué razón? Simplemente porque les gusta y por el efecto adictivo del tabaco.

Conocí a un paciente amputado de las dos piernas a consecuencia del tabaco y que continuó fumando. Otros, con familia fallecidos por cáncer de pulmón, de esófago, gástrico, de laringe o de vejiga, continúan fumando porque piensan que no les va a tocar a ellos. Conozco incluso a pacientes que han sobrevivido a un infarto de miocardio y que siguen fumando.

Siempre he pensado que la población se divide en personas con mentalidad de fumador, que puede que fumen o no y no fumadores,  que puede que fumen de forma esporádica. Me explico: defino a los primeros como aquellos que tienen siempre esa especial apetencia por el tabaco, que hace que puedan volver a fumar, incluso muchos años después de haber abandonado el tabaco. Por el contrario, hay otras personas que pueden eventualmente fumar dos cajetillas en un día y después olvidarse del tabaco durante semanas. Estos últimos son los que considero no fumadores que esporádicamente fuman.

De hecho, los que tienen mentalidad de fumador (yo me considero entre ellos, aunque hace ya 19 años que no fumo) siempre encuentran una excusa para volver a fumar o una fecha que nunca llega para  abandonar definitivamente el consumo de tabaco.

La mayoría de los fumadores activos, cuando en la actualidad les reprochas que continúen fumando, replican que con eso no hacen daño a nadie y que es un problema exclusivamente de ellos. Desde hace ya tiempo se conocen los efectos nocivos del tabaco en los fumadores pasivos, de ahí la legislación que prohíbe fumar en espacios públicos cerrados.

Un estudio publicado el pasado mes de marzo en el European Heart Journal va mucho más allá: los hijos de padres fumadores tienen una mayor afectación de sus arterias (aterosclerosis) en su edad adulta.

Con el paso de los años, como parte del envejecimiento, se produce un engrosamiento de la pared arterial, lo que conocemos como aterosclerosis. Diversos factores, como son la hipertensión, la diabetes, el aumento del colesterol en sangre o el hábito de fumar, favorecen que ese progresivo estrechamiento arterial se acelere.

En este trabajo fueron estudiadas, mediante ecografía, las arterias carótidas de 3776 pacientes adultos. Se determinó hasta que punto estaba afectada la pared arterial en cada unos de los sujetos. Los antecedentes de padres fumadores fue un factor que aumentaba la edad arterial del sujeto hasta en 3.3 años, con respecto a los que habían tenido padres no fumadores. Es decir; las arterias de los adultos con padres que habían fumado eran varios años más viejas (tenía una mayor aterosclerosis) que las de los sujetos en los que sus padres no habían sido fumadores. Y lo más llamativo, es que este hallazgo era independiente de cualquier otra variable, incluso de si el sujeto en cuestión era o no fumador en la actualidad o lo había sido.

Este artículo concluye que los padres fumadores provocan un daño permanente en la salud de las arterias de sus hijos, incluso en la edad adulta.

En conclusión: debemos continuar esforzándonos en abandonar el consumo de tabaco, no sólo por mejorar nuestra salud y la de los que nos rodean, sino también para proteger a nuestros niños y jóvenes, disminuyendo la probabilidad de que padezcan problemas cardiovasculares en la edad adulta.