1

Siento falta de respiración

 

falta de respiración

Muchos pacientes consultan por fatiga, falta de respiración y cansancio. Pero estos términos no significan lo mismo para todos los pacientes. Lo importante entonces es saber si se refieren a falta de respiración, que es el síntoma que nos preocupa a los cardiólogos y nos dirige a descartar la existencia de una insuficiencia cardiaca como causa de la misma.

Otras cosas que los pacientes quieren decir cuando refieren fatiga o cansancio van desde la astenia (cansancio, debilidad o pesadez del cuerpo) hasta incluso náuseas

Este segundo significado puede obedecer a múltiples causas que no suelen estar en relación con problemas cardiacos ni con problemas urgentes. Puede ser producida por ejemplo por:

  • Anemia.
  • Problemas musculares.
  • Sedentarismo.
  • Hipotiroidismo.
  • Ansiedad / depresión.
  • Etc.

Por el contrario, la disnea (la falta de respiración) sí puede estar causada por problemas de importancia, varios de ellos de origen cardiaco.

Las causas más frecuentes de disnea son:

  • Ansiedad.
  • Obesidad.
  • Falta de forma física.
  • Anemia.
  • Insuficiencia cardiaca.
  • Enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
  • Asma bronquial.
  • Tromboembolismo pulmonar.
  • Neumotórax.
  • Neumonía.
  • Otras enfermedades pulmonares.

¿Cómo podemos diferenciar la sensación de falta de aire producida por ansiedad de la producida por otras causas de mayor importancia?

Típicamente, la sensación de falta de respiración relacionada con la ansiedad se describe como “no puedo llenar completamente el pecho de aire” o “no me entra todo el aire en el pecho”. En este caso, la frecuencia respiratoria es normal; en adultos entre 12 y 20 respiraciones por minuto. En esta situación, la “falta de aire” no suele empeorar si se realiza un ejercicio físico ligero.

La falta de respiración producida por un problema físico, ya sea cardiaco o pulmonar, se acompaña siempre de un aumento de la frecuencia respiratoria y empeora con los esfuerzos físicos (incluso con los ligeros). Es decir; experimentamos la misma sensación que tenemos al terminar de hacer un ejercicio intenso.

¿Existen formas de saber si la disnea está en relación a un problema pulmonar o a uno del corazón?

Sin una valoración médica del paciente, no es posible asegurar cuál es la causa de la disnea. Existen indicios que apoyan el diagnóstico en uno o en otro sentido:

De origen pulmonar:

  • Si se acompaña de tos persistente.
  • Si se expulsa sangre al toser (hemoptisis).
  • Si existen antecedentes de ser un gran fumador.
  • Si se acompaña de fiebre.
  • Si se presenta junto a dolor torácico que varía con la respiración (lo que denominamos de tipo pleurítico).
  • Si existe un alargamiento importante de la fase en la que expulsamos el aire (espiración alargada).

De origen cardiaco:

  • Si se acompaña de un aumento de la cantidad de orina diaria, sobre todo por la noche (es lo que los médicos llamamos poliuria con nicturia)
  • Si empeora al tumbarse. Para poder mejorar la respiración es necesario levantar la cabecera de la cama o poner varias almohadas (lo que los médicos llamamos ortopnea, común también en enfermedades pulmonares).
  • Si se hinchan los tobillos.
  • Si se acompaña de palpitaciones rápidas.
  • Si aparece junto a dolor en el pecho, opresivo y que no varía con la respiración.
  • Si se asocia a cifras muy altas de tensión arterial (mayores de 200/120 mmHg)

Como conclusión, la disnea o falta de respiración, sobre todo agravada con la realización de esfuerzo físico, puede estar en relación con la existencia de un problema cardiaco que es necesario descartar. Si la falta de respiración es importante y aparece en reposo es motivo de acudir al hospital lo antes posible. 

 




¿Cuándo acudir al cardiólogo?

Esta es una pregunta que mucha gente se hace en algún determinado momento.

Te encuentras mal, con alguna molestia que piensas o te han dicho que puede estar en relación con un problema del corazón. Desde ese momento, aunque la molestia sea ligera y no te limite tu vida, empiezas a pensar si estarás dejando pasar por alto algo de importancia. Algo que pudiera ser algún problema serio, que si consultaras con tiempo, se podría tratar con facilidad.

Este es el segundo post que escribo al respecto, pero aún surgen muchas preguntas al respecto en los pacientes que acuden a la consulta. Por lo que escribo este nueva entrada para intentar aclarar nuevamente qué síntomas nos deben de alertar y requerirán una consulta y cuales no.

También debo recordaros que en el pasado la medicina era considerada también como un arte, porque en medicina no siempre dos más dos son cuatro; a veces son cinco y otras veces no llegan a tres. Es decir; a pesar de todos los avances que la ciencia médica ha experimentado en el último siglo, no es una ciencia exacta y los síntomas no siempre son los mismos ni se refieren igual.

Empecemos entonces. Voy a enumerar síntomas que pudieran estar en relación con un problema cardiaco.

1. Dolor de pecho

El corazón duele. ¡Claro que duele! Algunos pacientes vienen a la consulta diciéndome: “doctor, aunque sé que el corazón no duele…” El corazón duele. Pero, ¿que tipo de dolor sugiere que podría tratarse de un problema de corazón?

Os remito al post que escribí al respecto al inicio de la vida de este blog.

2. Palpitaciones

Decimos tener palpitaciones en diferentes circunstancias. Desde cuando sentimos latir al corazón rápidamente porque hemos hecho algún tipo de ejercicio físico o estamos nerviosos, hasta la sensación de que va muy rápido sin ninguna razón que lo explique, cuando notamos pulsaciones irregulares, falta de algún latido o cuando sentimos algún latido más fuerte que los demás.

También os remito al post al respecto.

3. Fatiga

Como ya explique en la entrada de noviembre del 2014, el concepto de fatiga puede ser muy variable de una persona a otra, incluso de una región de España a otra.

Mientras que unos lo interpretan como cansancio o debilidad muscular, otros como sensación de falta de aire y otros incluso, como náuseas.

El concepto de fatiga que pudiera estar en relación con un problema cardiaco es el de sensación de falta de aire. Es decir; cuando como cuando tenemos que respirar rápido porque hemos hecho algún tipo de esfuerzo físico.

No me refiero a la sensación de que no entra suficiente aire en los pulmones o de que no se puede llenar totalmente el pecho de aire, ni siquiera a la sensación de que es necesario suspirar profundamente. Estos síntomas suelen estar más en relación con procesos en relación a ansiedad / depresión.

La fatiga que puede estar en relación con un problema cardiaco es lo que los médicos denominamos disnea, que está asociada a tener que respirar rápido porque realmente sentimos como si hubiéramos hecho un esfuerzo importante, aunque realmente no lo hayamos hecho o este haya sido mínimo.

También es sugestiva de enfermedad del corazón si esa falta de aire se produce al poco de acostarnos en la cama y mejora al incorporarnos o si nos despierta a mitad de la noche.

De todas formas, también hay una explicación más amplia de este síntoma en el articulo dedicado.

4. Hinchazón de los tobillos

¿A quién no se le han hinchado nunca los pies o los tobillos, aunque sea mínimamente?

La mayoría sabemos que se pueden hinchar los tobillos en relación a permanecer en pie mucho tiempo, al calor, a problemas de circulación venosa o como efecto secundario de determinadas pastillas. Pero, ¿cuando sospechar que puede deberse a un problema del corazón?

Como con los síntomas anteriores os remito al post escrito al respecto.

5. Mareo

Como también expliqué en el post dedicado, cuando nos referimos a mareo de posible origen en el corazón hablamos médicamente de síncope o presíncope.

Este tipo de mareo es el que sientes que pierdes la visión momentáneamente o el que en ocasiones te ocurre al levantarte bruscamente.

Aunque en este último caso sería debido a ortostatismo y no estaría en relación con un problema cardiaco, la sensación que se nota es muy similar a un presíncope de origen cardiaco.

Por otra parte, la pérdida total de conocimiento, sobre todo la que ocurre sin síntomas previos que la anticipen, puede ser debida a un problema del corazón.

Al igual que en todos los anteriores, para más información, mejor consullar el post dedicado a la cuestión.

También deberíamos acudir razonablemente al cardiólogo o a otro especialista, aún sin ningún síntoma, en los siguientes supuestos:

1.- Sospecha de tener o haber tenido la tensión arterial elevada

2.- Tener cifras elevadas de colesterol en sangre

3.- Tener antecedentes familiares de enfermedad del corazón o de muerte súbita, sobre todo si esta ha ocurrido a un edad relativamente temprana

4.- Se quiere comenzar a realizar ejercicio físico de alto nivel, de competición o se va a comenzar un programa ambicioso de preparación física desde un hábito sedentario previo

5.- Si te han dicho que tienes alteraciones en el electrocardiograma

6.- Si te dicen que tienes un soplo a la auscultación del corazón

7.- Si te van a operar de algo y el anestesista, en la valoración preoperatoria, considera que tienes que ser también valorado por un cardiólogo

8.- Si quieres tener una valoración completa de tu riesgo cardiovascular, para poner las medidas preventivas adecuadas en caso de necesitarlas.

9.- Si te dicen que tienes una aorta dilatada, líquido en el pericardio, un corazón grande, líquido en los pulmones o calcio en válvulas o en las coronarias después de algún estudio radiológico realizado por otro motivo.

Espero que este artículo os haya servido para tener un poco más claro cuando acudir al cardiólogo, cuando es razonable esperar y ver evolución, o bien cuando ir a otro especialista porque el problema no está en relación al corazón.




Estoy fatigado

fatiga

La fatiga es una de las causas más frecuentes de consulta en mi día a día.

Pero, ¿qué entendemos por fatiga?

Con el término fatiga podemos referirnos a diferentes síntomas:

  • A que estamos cansados (astenia sería su término médico).
  • A que nos falta la respiración (en este caso hablaríamos de disnea).
  • Incluso a que sentimos náuseas.

¿Es importante hacer esa diferencia?

Si. La astenia (el cansancio generalizado) puede obedecer a múltiples causas que no suelen estar en relación con problemas cardiacos ni con problemas urgentes. Puede ser producida por ejemplo por:

  • Anemia.
  • Problemas musculares.
  • Sedentarismo.
  • Hipotiroidismo.
  • Ansiedad / depresión.
  • Etc.

Por el contrario, la disnea (la falta de respiración) sí puede estar causada por problemas de importancia, varios de ellos de origen cardiaco.

Las causas más frecuentes de disnea son:

  • Ansiedad.
  • Obesidad.
  • Falta de forma física.
  • Anemia.
  • Insuficiencia cardiaca.
  • Enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
  • Asma bronquial.
  • Tromboembolismo pulmonar.
  • Neumotórax.
  • Neumonía.
  • Otras enfermedades pulmonares.

¿Cómo podemos diferenciar la sensación de falta de aire producida por ansiedad de la producida por otras causas de mayor importancia?

Típicamente, la sensación de falta de respiración relacionada con la ansiedad se describe como “no puedo llenar completamente el pecho de aire” o “no me entra todo el aire en el pecho”. En este caso, la frecuencia respiratoria es normal; en adultos entre 12 y 20 respiraciones por minuto. En esta situación, la “falta de aire” no suele empeorar si se realiza un ejercicio físico ligero.

La falta de respiración producida por un problema físico, ya sea cardiaco o pulmonar, se acompaña siempre de un aumento de la frecuencia respiratoria y empeora con los esfuerzos físicos (incluso con los ligeros). Es decir; experimentamos la misma sensación que tenemos al terminar de hacer un ejercicio intenso.

¿Existen formas de saber si la disnea está en relación a un problema pulmonar o a uno del corazón?

Sin una valoración médica del paciente, no es posible asegurar cuál es la causa de la disnea. Existen indicios que apoyan el diagnóstico en uno o en otro sentido:

De origen pulmonar:

  • Si se acompaña de tos persistente.
  • Si se expulsa sangre al toser (hemoptisis).
  • Si existen antecedentes de ser un gran fumador.
  • Si se acompaña de fiebre.
  • Si se presenta junto a dolor torácico que varía con la respiración (lo que denominamos de tipo pleurítico).
  • Si existe un alargamiento importante de la fase en la que expulsamos el aire (espiración alargada).

De origen cardiaco:

  • Si se acompaña de un aumento de la cantidad de orina diaria, sobre todo por la noche (es lo que los médicos llamamos poliuria con nicturia)
  • Si empeora al tumbarse. Para poder mejorar la respiración es necesario levantar la cabecera de la cama o poner varias almohadas (lo que los médicos llamamos ortopnea, común también en enfermedades pulmonares).
  • Si se hinchan los tobillos.
  • Si se acompaña de palpitaciones rápidas.
  • Si aparece junto a dolor en el pecho, opresivo y que no varía con la respiración.
  • Si se asocia a cifras muy altas de tensión arterial (mayores de 200/120 mmHg)

En resumen: consulte rápidamente a su médico si le falta la respiración. Aunque frecuentemente es debida a problemas como la ansiedad o la falta de forma física, siempre requiere ser valorada por un médico para descartar la existencia de algún problema importante.