¿En que consiste llevar una vida cardiosaludable?

salud cardiovascular

Primeramente deberemos definir qué denominamos vida cardiosaludable.

Llevar una vida cardiosaludable es tener en cuenta aquellos hábitos y medidas que podamos tomar o evitar para maximizar la salud de nuestro corazón y nuestros vasos sanguíneos, con el fin de prevenir la aparición de las enfermedades cardiovasculares (principalmente infarto de miocardio e ictus).

En la actualidad, existen numerosos factores asociados a un mayor riesgo cardiovascular, como son:

  • el sexo (los varones tienen mayor riesgo).
  • la edad (el riesgo aumenta con la edad).
  • la hipertensión.
  • la raza.
  • la diabetes.
  • el hábito de fumar
  • la hipercolesterolemia.
  • la obesidad.
  • el sedentarismo.
  • el estrés.
  • la depresión.
  • transtornos del sueño, periodontitis, apnea del sueño, consumo de grasas TRANS, escaso descanso diario, la exclusión social, bebidas azucaradas, climas fríos, la contaminación (incluyendo la acústica), el consumo prolongado de determinados fármacos, otros tóxicos (drogas) y determinadas infecciones (gripe).

Existen, por lo tanto, factores modificables y otros que no lo son.

No podemos cambiar nuestra genética, ni en lo relativo al sexo, raza ni tampoco a nuestra herencia. Tampoco podemos impedir el paso de los años. pero sí podemos modificar muchos otros factores de gran impacto en nuestra salud cardiovascular como es tener un nivel bajo de colesterol (con ayuda farmacológica si es necesario), abstenerse del consumo de grasas TRANS (grasas industriales), mantener una  tensión arterial normal o baja, realizar ejercicio físico moderado de forma regular, abstenerse de fumar y de estar en ambientes con humo, no consumir drogas ni fármacos que no estén indicados por su médico, mantener una buen higiene dental y vacunarse de la gripe si se le recomienda.

Existen otras medidas importantes pero de más difícil aplicación como es tener una buena salud mental: intentando huir del estrés, previniendo la depresión, no trabajando jornadas excesivamente prolongadas, respetando las horas de sueño.

También parece importante el lugar donde se reside, intentando vivir en lugares alejados de la polución, sin excesivo ruido, con un adecuado control de la temperatura y que permita descansar las horas necesarias.

En conclusión: en la actualidad disponemos de mucha información de cómo prevenir las enfermedades cardiovasculares, que son aún la principal causa de mortalidad en las sociedades desarrolladas.




¿Qué es el riesgo cardiovascular?

riesgo cardiovascular

Es la probabilidad que tiene una persona de padecer un problema relacionado con la obstrucción de las arterias del corazón o del cerebro en un plazo determinado de tiempo (normalmente 10 años).

¿Qué es lo que provoca esos problemas cardiovasculares?

La responsable es la aterosclerosis, que es el estrechamiento de nuestras arterias en diferentes zonas de nuestro organismo.

Esta enfermedad arterial puede dar lugar a la formación de un coágulo que obstruya el paso de sangre en una zona determinada, provocando la falta de riego sanguíneo a un órgano en concreto.

Si la arteria afectada lleva sangre al cerebro ocasionará lo que conocemos por accidente cerebrovascular o ictus. Si se trata una arteria coronaria que alimenta al músculo cardiaco, se producirá un infarto agudo de miocardio.

¿Qué influye en el riesgo?

Existen numerosos factores, unos modificables y otros no. Dentro de los modificables, algunos son de mayor importancia que otros.

  • Factores no modificables:
    • Sexo: los hombres tienen inicialmente mayor riesgo, hasta que las mujeres llegan a la la menopausia. A partir de entonces el riesgo se va equilibrando.
    • Edad: cuanto mayores somos, más riesgo tenemos.
    • Raza: según las razas existe mayor incidencia. Por ejemplo: los asiáticos tienen menos infartos y más ictus que los de raza blanca.
    • Antecedentes familiares: existe una clara predisposición a padecer problemas cardiovasculares si nuestros familiares directos los han padecido a una temprana edad (familiares varones antes de los 55 años y mujeres antes de los 65).
  • Factores modificables: podemos actuar sobre ellos para modificarlos y así disminuir el riesgo.

Los cuatro más importantes son:

  • Hipertensión arterial: tener cifras elevadas de tensión arterial (mayor o igual a 140/90) produce aterosclerosis (estrechamientos de las arterias).
  • Hipercolesterolemia: niveles elevados de colesterol LDL (“colesterol malo”) también acelera la aparición de la aterosclerosis.
  • Diabetes Mellitus: produce una rápida progresión de la enfermedad arterial.
  • Tabaquismo: el hábito de fumar aumenta claramente la arteriosclerosis y la probabilidad de padecer un evento cardiovascular.

Otros factores modificables son:

  • Obesidad  central: el sobrepeso y en mayor medida la obesidad aumentan el riesgo. Se ha demostrado que la obesidad más peligrosa es la abdominal; es decir, tener un perímetro abdominal mayor de 94 cm en varones y mayor de 80 cm en mujeres.
  • Sedentarismo: la inactividad física aumenta el riesgo. Se recomienda hacer ejercicio físico aeróbico moderado, de forma regular.
  • Estrés / depresión: se ha comprobado que el estrés y la depresión también aumentan la posibilidad de padecer un infarto. La personalidad tipo A (autoexigente, competitivo, ambicioso, centrado en el trabajo…) se ha asociado con un riesgo particularmente elevado.
  • Consumo de drogas: la cocaína y sus derivados (crack) aumentan 24 veces el riesgo de padecer un infarto en la hora posterior a su consumo en individuos de bajo riesgo. También producen una aterosclerosis precoz.

El consumo de Cannabis aumenta 4.8 veces la posibilidad de padecer un infarto en la hora posterior a su consumo.

  • Prevención de la gripe: se ha observado un aumento del número de muertes de origen cardiovascular durante las epidemias de gripe. También se ha demostrado que las campañas de vacunación son eficaces para disminuir dicha mortalidad.
  • Higiene periodontal: cada vez existen más datos al respecto. Cepillarse los dientes al menos dos veces al día puede contribuir a prevenir problemas cardiovasculares al disminuir los casos de enfermedad periodontal.

¿Cómo se calcula el riesgo cardiovascular?

Existen diferentes fórmulas desarrolladas para el cálculo de dicho riesgo.

La primera y más importante fue la de Framingham.

Regicor ofrece un cálculo del riesgo, corregido para la población española.

La última de ellas ha sido desarrollada en el 2013 y es la más utilizada en Estados Unidos.

Se considera bajo riesgo cuando la probabilidad obtenida es menos del 5%. Riesgo moderado si está entre el 5 y el 7.5% y alto riesgo por encima del 7.5%.

¿Te atreves a calcular tu riesgo?

En conclusión: es posible modificar la mayoría de factores que influyen en el desarrollo de problemas cardiovasculares. No olvidemos que estos son la causa número uno de mortalidad en países desarrollados. 

De hecho, seríamos capaces de disminuir en más de un 80% nuestro riesgo si aplicáramos correctamente las recomendaciones.