¿Cuándo acudir al cardiólogo?

Esta es una pregunta que mucha gente se hace en algún determinado momento.

Te encuentras mal, con alguna molestia que piensas o te han dicho que puede estar en relación con un problema del corazón. Desde ese momento, aunque la molestia sea ligera y no te limite tu vida, empiezas a pensar si estarás dejando pasar por alto algo de importancia. Algo que pudiera ser algún problema serio, que si consultaras con tiempo, se podría tratar con facilidad.

Este es el segundo post que escribo al respecto, pero aún surgen muchas preguntas al respecto en los pacientes que acuden a la consulta. Por lo que escribo este nueva entrada para intentar aclarar nuevamente qué síntomas nos deben de alertar y requerirán una consulta y cuales no.

También debo recordaros que en el pasado la medicina era considerada también como un arte, porque en medicina no siempre dos más dos son cuatro; a veces son cinco y otras veces no llegan a tres. Es decir; a pesar de todos los avances que la ciencia médica ha experimentado en el último siglo, no es una ciencia exacta y los síntomas no siempre son los mismos ni se refieren igual.

Empecemos entonces. Voy a enumerar síntomas que pudieran estar en relación con un problema cardiaco.

1. Dolor de pecho

El corazón duele. ¡Claro que duele! Algunos pacientes vienen a la consulta diciéndome: “doctor, aunque sé que el corazón no duele…” El corazón duele. Pero, ¿que tipo de dolor sugiere que podría tratarse de un problema de corazón?

Os remito al post que escribí al respecto al inicio de la vida de este blog.

2. Palpitaciones

Decimos tener palpitaciones en diferentes circunstancias. Desde cuando sentimos latir al corazón rápidamente porque hemos hecho algún tipo de ejercicio físico o estamos nerviosos, hasta la sensación de que va muy rápido sin ninguna razón que lo explique, cuando notamos pulsaciones irregulares, falta de algún latido o cuando sentimos algún latido más fuerte que los demás.

También os remito al post al respecto.

3. Fatiga

Como ya explique en la entrada de noviembre del 2014, el concepto de fatiga puede ser muy variable de una persona a otra, incluso de una región de España a otra.

Mientras que unos lo interpretan como cansancio o debilidad muscular, otros como sensación de falta de aire y otros incluso, como náuseas.

El concepto de fatiga que pudiera estar en relación con un problema cardiaco es el de sensación de falta de aire. Es decir; cuando como cuando tenemos que respirar rápido porque hemos hecho algún tipo de esfuerzo físico.

No me refiero a la sensación de que no entra suficiente aire en los pulmones o de que no se puede llenar totalmente el pecho de aire, ni siquiera a la sensación de que es necesario suspirar profundamente. Estos síntomas suelen estar más en relación con procesos en relación a ansiedad / depresión.

La fatiga que puede estar en relación con un problema cardiaco es lo que los médicos denominamos disnea, que está asociada a tener que respirar rápido porque realmente sentimos como si hubiéramos hecho un esfuerzo importante, aunque realmente no lo hayamos hecho o este haya sido mínimo.

También es sugestiva de enfermedad del corazón si esa falta de aire se produce al poco de acostarnos en la cama y mejora al incorporarnos o si nos despierta a mitad de la noche.

De todas formas, también hay una explicación más amplia de este síntoma en el articulo dedicado.

4. Hinchazón de los tobillos

¿A quién no se le han hinchado nunca los pies o los tobillos, aunque sea mínimamente?

La mayoría sabemos que se pueden hinchar los tobillos en relación a permanecer en pie mucho tiempo, al calor, a problemas de circulación venosa o como efecto secundario de determinadas pastillas. Pero, ¿cuando sospechar que puede deberse a un problema del corazón?

Como con los síntomas anteriores os remito al post escrito al respecto.

5. Mareo

Como también expliqué en el post dedicado, cuando nos referimos a mareo de posible origen en el corazón hablamos médicamente de síncope o presíncope.

Este tipo de mareo es el que sientes que pierdes la visión momentáneamente o el que en ocasiones te ocurre al levantarte bruscamente.

Aunque en este último caso sería debido a ortostatismo y no estaría en relación con un problema cardiaco, la sensación que se nota es muy similar a un presíncope de origen cardiaco.

Por otra parte, la pérdida total de conocimiento, sobre todo la que ocurre sin síntomas previos que la anticipen, puede ser debida a un problema del corazón.

Al igual que en todos los anteriores, para más información, mejor consullar el post dedicado a la cuestión.

También deberíamos acudir razonablemente al cardiólogo o a otro especialista, aún sin ningún síntoma, en los siguientes supuestos:

1.- Sospecha de tener o haber tenido la tensión arterial elevada

2.- Tener cifras elevadas de colesterol en sangre

3.- Tener antecedentes familiares de enfermedad del corazón o de muerte súbita, sobre todo si esta ha ocurrido a un edad relativamente temprana

4.- Se quiere comenzar a realizar ejercicio físico de alto nivel, de competición o se va a comenzar un programa ambicioso de preparación física desde un hábito sedentario previo

5.- Si te han dicho que tienes alteraciones en el electrocardiograma

6.- Si te dicen que tienes un soplo a la auscultación del corazón

7.- Si te van a operar de algo y el anestesista, en la valoración preoperatoria, considera que tienes que ser también valorado por un cardiólogo

8.- Si quieres tener una valoración completa de tu riesgo cardiovascular, para poner las medidas preventivas adecuadas en caso de necesitarlas.

9.- Si te dicen que tienes una aorta dilatada, líquido en el pericardio, un corazón grande, líquido en los pulmones o calcio en válvulas o en las coronarias después de algún estudio radiológico realizado por otro motivo.

Espero que este artículo os haya servido para tener un poco más claro cuando acudir al cardiólogo, cuando es razonable esperar y ver evolución, o bien cuando ir a otro especialista porque el problema no está en relación al corazón.




Me duele el pecho

Dolor de pecho

Es frecuente atender a pacientes que consultan por dolor en el pecho. Una vez en la consulta, muchos de ellos me comentan: “No sé muy bien por qué estoy aquí doctor, porque ya sé que el corazón no duele”.

Bueno, antes de nada, debemos aclarar que el corazón duele. Por supuesto que duele. Y si no, que se lo pregunten a cualquier conocido que haya tenido un infarto de miocardio.

Entonces… si tengo un dolor en el pecho, ¿quiere decir que estoy teniendo un infarto?

La gran mayoría de las veces no. Existen otras muchas razones por la que nos puede doler el pecho. Por ejemplo:

– Problemas óseos, musculares y nerviosos: son la causa más frecuente de dolores en el pecho.

– Suelen describirse como pinchazos. Varían frecuentemente con la respiración y con la posición. En ocasiones, el dolor también varía si presionamos sobre la        zona.

– Problemas pulmonares: como el neumotórax, la neumonía, el tromboembolismo pulmonar.

– Enfermedades digestivas: hernia de hiato con reflujo gastroesofágico, úlcera gástrica, espasmo esofágico, entre otras.

– Alteraciones de la aórta: aneurisma y disección aórtica.

– Inflamación vírica del pericardio (la membrana que rodea al corazón): Pericarditis.

– Dolor psicosomático: en relación con ansiedad, depresión, estrés.

¿Y cómo podemos diferenciar el dolor del infarto de otro tipo de dolores sin gravedad?

Existe mucha variabilidad en cómo se percibe y se refieren los dolores, pero podríamos intentar dar unas pautas que nos permitan diferenciarlos.

1.- Un dolor NO es sugestivo de infarto o angina de pecho si:

– Es de tipo pinchazo.

– Varía con la respiración, con la postura o con la presión de la zona.

– Lo localizamos en un punto determinado (lo que los médicos llamamos “a punta de dedo”)

– Se localiza lejos del centro del pecho.

– Tiene una duración muy corta (menos de 1 minuto) o muy larga (de muchas horas o días)

– Es de ligera intensidad.

2.- Un dolor SI es sugestivo de infarto o de angina de pecho si:

– Aparece en el centro del pecho y en una zona más o menos amplia.

– Es de gran intensidad.

– No varía con la respiración, con los movimientos ni al tocar la zona.

– Se produce en relación a los esfuerzos y se calma con el reposo.

– Se acompaña de sudoración, ganas de vomitar o ganas de ir al cuarto de baño (¡ojo!, las crisis de ansiedad también pueden dar estos síntomas y no es un             infarto)

– Si es un dolor continuo con una duración superior a 1 min. Típicamente entre 5 y 20 min en la angina de pecho y entre 30 min y pocas horas en el infarto.

– A diferencia de las crisis de ansiedad, en las que el paciente no para de moverse, en el infarto sólo desea permanecer quieto.

– Se acompaña de sensación de gravedad.

– Se irradia a brazos, cuello o mandíbula.

– Se se acompaña de la típica sensación de “no me entra bien el aire en el pecho”

Si bien esto es lo que refieren la gran mayoría de los pacientes, es cierto que existen cuadros totalmente atípicos: Ocasionalmente vemos en la consulta a pacientes que han presentado un infarto y no han sido conscientes de ello. Otros pacientes, refirieron molestias digestivas, malestar general o incluso, solamente dolor de muelas.

Por lo tanto mi consejo es el siguiente:

Consulte inmediatamente ante cualquier síntoma que transmita sensación de gravedad, con dolor o sin dolor.