Chocolate y riesgo cardiovascular

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Hace ya tres años publiqué un post sobre los beneficios del consumo de chocolate. En esta entrada ya apuntaba que el consumo de chocolate mejoraba la tensión arterial, disminuía el LDL-colesterol, mejoraba la función del endotelio de nuestras arterias, la sensibilidad a la insulina y el riesgo cardiovascular global.

Desde entonces, recomiendo a mis pacientes el consumo de chocolate puro como medida de prevención cardiovascular. Sin embargo, muchos de mis pacientes me preguntaban por el posible aumento de peso asociado a ese consumo, ya que también es conocido que el sobrepeso y la obesidad son unos importantes factores de riesgo cardiovascular.

Acaba de publicarse un meta-análisis de 23 artículos publicados hasta el pasado mes de junio, incluyendo un total de 405 304 participantes que clarifica este punto que nos preocupa a los profesionales de la salud y también a los pacientes.

En este análisis de múltiples estudios se concluye que el consumo de chocolate, hasta un máximo de 100 g a la semana disminuye el riesgo de presentar insuficiencia cardiaca, ictus, tanto hemorrágico como isquémico, infarto de miocardio y enfermedad de las arterias coronarias. A partir de esos 100 g semanales, el alto consumo de azúcar asociado hace que estos efectos beneficiosos desaparezcan. El mayor beneficio se encuentra a la dosis de 45 g a la semana.

En conclusión: el consumo moderado de chocolate disminuye modestamente, aunque de forma significativa el riesgo cardiovascular. Por lo tanto, es aconsejable el consumo regular de chocolate con bajo contenido de azúcar añadido. 




El Chocolate disminuye el riesgo cardiovascular

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En un artículo inicial publicado en 1997, el Dr. Norman Hollenberg comenzó una investigar la razón por la que la tensión arterial no aumentaba de forma significativa con la edad en el colectivo de los indios Kuna, del archipiélago de San Blas (Panamá), aunque su dieta era rica en sal. Constató que cuando esta etnia emigraba a la capital de Panamá, la tensión arterial comenzaba a aumentar, incluso sin modificar su consumo de sal ni engordar.

En otra publicación posterior, de 2007, Hollenber y su equipo llegaron a la conclusión de que era el cacao (un alimento rico en flavonoides, un antioxidante), que los indios consumían en cantidades importantes en su lugar natal pero no en la ciudad, el responsable de que continuaran con una tensión arterial normal.

Desde el 2005 tenemos múltiples estudios que nos indican que el consumo de chocolate no sólo disminuye la tensión arterial, sino que también disminuye el colesterol “malo”, mejora la función del endotelio de nuestras arterias y la sensibilidad a la insulina.

 Ahora, un artículo prospectivo del pasado mes de junio da un paso mas y sugiere que el consumo diario de chocolate disminuye el riesgo de padecer problemas cardiovasculares (Infarto de miocardio e ictus), extendiendo el beneficio no sólo a los que consumían chocolate puro sino también a los que consumían chocolate con leche, que fue el más consumido en el estudio.

 En conclusión: el chocolate no debe de ser prohibido en las dietas cardiosaludables, sino más bien incluido en las mismas, ya que que ha demostrado múltiples efectos beneficiosos para nuestro sistema cardiovascular.