¿Qué dolor en el pecho nos debe preocupar?

Tener dolor en el pecho es uno de los motivos más frecuentes de consulta. Nos puede alertar de que está ocurriendo algo grave como un infarto de miocardio, aunque la mayoría de las veces se debe a razones que no revisten gravedad. Pero, ¿cuando un dolor de pecho nos debe preocupar?

Un dolor NO nos debe preocupar en principio si:

– Es de tipo pinchazo.
– Varía con la respiración, con la postura o con la presión de la zona.
– Lo localizamos en un punto determinado (lo que los médicos llamamos “a punta de dedo”)
– Se localiza lejos del centro del pecho.
– Tiene una duración muy corta (menos de 1 minuto) o muy larga (de muchas horas o días)
– Es de ligera intensidad.

Un dolor SI requiere que consultemos lo antes posible si:

– Aparece en el centro del pecho y en una zona más o menos amplia.
– Es de gran intensidad.
– No varía con la respiración, con los movimientos ni al tocar la zona.
– Se produce en relación a los esfuerzos y se calma con el reposo.
– Se acompaña de sudoración, ganas de vomitar o ganas de ir al cuarto de baño (¡ojo!, las crisis de ansiedad también pueden dar estos síntomas y no es un infarto)
– Si es un dolor continuo con una duración superior a 1 min. Típicamente entre 5 y 20 min en la angina de pecho y entre 30 min y pocas horas en el infarto.
– A diferencia de las crisis de ansiedad, en las que el paciente no para de moverse, en el infarto sólo desea permanecer quieto.
– Se acompaña de sensación de gravedad.
– Se irradia a brazos, cuello o mandíbula.
– Se se acompaña de la típica sensación de “no me entra bien el aire en el pecho”

Si bien esto es lo que refieren la gran mayoría de los pacientes, es cierto que existen cuadros totalmente atípicos: Ocasionalmente vemos en la consulta a pacientes que han presentado un infarto y no han sido conscientes de ello. Otros pacientes, refirieron molestias digestivas, malestar general o incluso, solamente dolor de muelas.

Otras causas que pueden producir dolor en el pecho no relacionadas con el corazón:

– Problemas óseos, musculares y nerviosos: son la causa más frecuente de dolores en el pecho. Suelen describirse como pinchazos. Varían frecuentemente con la respiración y con la posición. En ocasiones, el dolor también varía si presionamos sobre la zona.
– Problemas pulmonares: como el neumotórax, la neumonía, el tromboembolismo pulmonar.
– Enfermedades digestivas: hernia de hiato con reflujo gastroesofágico, úlcera gástrica, espasmo esofágico, entre otras.
– Alteraciones de la aorta: aneurisma y disección aórtica.
– Dolor psicosomático: en relación con ansiedad, depresión, estrés.

También existen dolores dependientes del corazón como la pericarditis (inflamación normalmente vírica de la membrana que rodea al corazón) que no revisten la gravedad de un infarto de miocardio.

Pero, finalmente, con la idea que deberíamos quedarnos es que debemos consultar inmediatamente ante cualquier síntoma que transmita sensación de gravedad, con o sin dolor.