Peligros de las bebidas energéticas

bebida energética

El pasado mes de noviembre se presentó en el Congreso de American Heart Association (AHA) un nuevo estudio que demuestra que el consumo de bebidas energéticas, incluso una sóla (Monster) empeora la función endotelial de los sujetos que la ingieren.

La función endotelial es la capacidad que tiene la capa más interna de nuestras arterias (el endotelio) para liberar sustancias que son capaces de dilatarlas (principalmente óxido nítrico y prostaciclina), aumentar el flujo de la sangre por las mismas y de prevenir la formación de trombos. Estas sustancias tienen un efecto vasodilatador, antioxidante, antiagregante plaquetario e inhibidor de la proliferación de las células musculares lisas. Cuando esta función se deteriora se dejan de liberar esas sustancias protectoras e incluso se producen otras (factor activador de las plaquetas, endotelina), que producen efectos antagónicos y que favorecen la aparición de aterosclerosis y formación de trombos.

En el presente estudio, en el que participaron 44 estudiantes de medicina, no fumadores, se evidenció una disminución del 50% de la capacidad de la capacidad de dilatarse de las arterias, así como también un aumento de la frecuencia cardiaca y de la tensión arterial.

Este tipo de bebidas están compuestas de varios ingredientes básicos (azúcar, cafeína, taurina y vitaminas), todos ellos a muy altas dosis. La combinación de estas sustancias es lo que puede predisponer a la aparición de eventos cardiovasculares, sobre todo si las ingerimos antes de la realización de un ejercicio físico intenso.

En la actualidad falta además una adecuada regulación estas bebidas, potencialmente peligrosas y que se han puesto muy de moda entre gente joven, utilizándolas frecuentemente mezcladas con alcohol, con lo que se podrían potenciar los efectos perjudiciales de las mismas, al combinar sustancias depresoras y estimulantes del sistema nervioso central. También deberían ser correctamente etiquetadas, advirtiendo de sus posibles riesgos.

En conclusión: el consumo de bebidas energéticas puede predisponer a la aparición de eventos cardiovasculares y al desarrollo de aterosclerosis.