¿Previenen los frutos secos la enfermedad cardiovascular?

frutos secos

La mayoría de nosotros hemos escuchado noticias y comentarios sobre los beneficios de consumir nueces y otros frutos secos. Pero… ¿qué hay de cierto en ello? ¿Qué es lo que hacen a los frutos secos alimentos tan especiales?

Se ha relacionado el consumo de frutos secos con una disminución del riesgo de desarrollar diabetes y de enfermedad cardiovascular. También se han relacionado con una reducción del riesgo de presentar ictus y con una disminución del peso corporal.

En general, son alimentos ricos en en ácidos grasos insaturados (monoinsaturados y poliinsaturados) y bajos en ácidos grasos saturados. También poseen elementos bioactivos como los polifenoles, carotenoides, fitoesteroles, fibra y minerales (arginina y magnesio).

Esta composición puede contribuir a prevenir la enfermedad cardiovascular a través de una mejora del control de la glucosa en sangre, del perfil lipídico (colesterol), del peso, la presión arterial, la función endotelial, la microbiota intestinal y por sus efectos antioxidantes y antiinflamatorios.

A propósito de clarificar todo esto, se publicó el pasado mes de diciembre en la revista Nutrients una revisión de los meta-análisis de estudios prospectivos realizados sobre los efectos de la alimentación con los que nosotros conocemos como frutos secos (nueces, cacahuetes, almendras, anacardos, pistachos, avellanas y macadamias). Se realizó una búsqueda en PubMed / MEDLINE y se seleccionaron los 34 meta-análisis que se consideraron más adecuados para la clarificación de estas cuestiones.

Según los resultados de esta revisión, el consumo de frutos secos se asocia a una disminución de la mortalidad total, de la mortalidad cardiovascular, de la incidencia de cardiopatía isquémica (angina, infarto de miocardio) y de la incidencia y mortalidad por enfermedad cerebrovascular.

No se encontró relación entre su consumo y la incidencia de diabetes, aunque disminuyeron discretamente los niveles de glucosa en sangre.

También se asoció a una disminución de incidencia de hipertensión, aunque no se encontraron diferencias en los niveles de globales presión arterial.

Se encontraron pocas diferencias en cuantos a los efectos de los diferentes tipos de frutos secos.

Queda aún pendiente clarificar adecuadamente el efecto de los mismos sobre la presión arterial, el peso y la aparición de diabetes, dados los resultados contradictorios obtenidos al respecto.

En conclusión: los frutos secos son alimentos saludables, capaces de disminuir efectivamente el riesgo cardiovascular y la mortalidad total, por lo que deberían incluirse en cualquier tipo de dieta encaminada a mejorar nuestra salud.