¿Estatinas para todos?

Estatinas

Las estatinas son fármacos utilizados inicialmente para el tratamiento de la hipercolesterolemia y sus consecuencias. En los últimos años su empleo se ha generalizado extensivamente a niveles cada vez menores de colesterol y actualmente se recomienda, según las circunstancias, incluso para pacientes con colesterol normal o incluso bajo.

En la actualidad la indicación para la prescripción de tratamiento con estatinas se basa mucho más en el riesgo cardiovascular del paciente que en su nivel de colesterol. De esta forma no tratamos a paciente con colesterol elevado si su riesgo cardiovascular es bajo y en cambio tratamos a pacientes con niveles bajos de colesterol si su riesgo es elevado, como es el caso de pacientes que han presentado un infarto de miocardio, para los que se aconseja un tratamiento de “alta intensidad” con estatinas o incluso una combinación de dosis elevadas de estatinas y ezetimiba (otro fármaco para tratar la hipercolesterolemia), independientemente de su nivel de colesterol basal.

Pero, ahora es tiempo de que nos preguntemos: ¿sería beneficioso tratar a todo el mundo con estatinas, independientemente de su nivel de colesterol o de su riesgo?; ¿mejoraría el riesgo individual de cada persona si esta recibiera tratamiento con estatinas?; ¿sería aceptable dar un tratamiento de por vida a todas las personas sanas, con colesterol normal, riesgo cardiovascular bajo y sin sospecha de enfermedad cardiovascular?; ¿serían mayores los efectos secundarios de seguir este tipo de tratamiento que el posible beneficio?; ¿es asumible económicamente esta posibilidad?

La primera pregunta es una cuestion que la comunidad científica ni siquiera quiere plantearse, ya que las implicaciones de una posible respuesta positiva serían devastadoras en muchos aspectos. ¿Cómo decir a la población general sana que debe tomar una pastilla para disminuir su riesgo cardiovascular?; ¿cómo ocultar que existe ese tratamiento?; ¿cómo financiar esta posibilidad?; ¿cómo afrontar las probables críticas de que las sociedades científicas están vendidas a las compañías farmacéuticas y que lo que realmente quieren es vender pastillas?

Todas estas cuestiones no tienen una respuesta aceptable por el momento. Por eso las sociedades científicas prefieren ir con pasos cortos y seguros, recomendando este tipo de tratamiento en los grupos de riesgo más elevados; es decir en los grupos en los que se va a prevenir un mayor números de eventos cardiovasculares (infarto agudo de miocardio e ictus) en números absolutos.

Sin embargo, ya existen estudios que demuestran que el tratamiento con estatinas disminuye, en la misma proporción, el número de eventos cardiovasculares, tanto en los grupos de alto como en los de bajo riesgo.

¿Qué ocurrirá en el futuro?

Probablemente, los criterios de tratamiento con estatinas vayan poco a poco siendo más amplios, englobando cada vez a una mayor parte de la población a partir de una determinada edad.

Pero eso sólo es después de haber consultado mi bola de cristal… aunque raramente se equivoca.