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¿Es beneficioso el consumo de leche?

La mayoría de nosotros asociamos el consumo de leche al de los alimentos nocivos para nuestra alimentación en nuestra edad adulta. Pensamos en ella como un alimento adecuado para el crecimiento, pero sin demasiado papel en los años sucesivos, si exceptuamos los posible beneficiosos asociados a su contenido en calcio y descalcificación ósea en edades avanzadas.

Efectivamente, en los estudios 1958 British Birth Cohort, Health and Retirement study, and UK Biobank demostraron que el alto consumo de lecha se asociaba a mayor índice de masa corporal, tensión arterial sistólica y diastólica, colesterol total, LDL colesterol, triglicéridos y de PCR, así como a un menos nivel de HDL colesterol y de hemoglobina glicosilada.

En un reciente meta-analísis publicado en el International Journal of Obesity el pasado 24 de mayo, de de estos tres estudios anteriores, se evidenció una clara asociación entre un elevado consumo de leche con un alto índice de masa corporal, pero con un menor nivel de colesterol total y de sus fracciones (HDL y LDL) 

Los autores concluyen qu,e aunque un alto consumo de leche se asocia a un índice de masa corporal mayor, también lo hace con menores niveles de colesterol, probablemente a través del calcio contenido en la leche, que podría incrementar la actividad de la enzima lipasa, que es la encargada de destruir las grasas. Por todo ello, es probable que el consumo de leche tenga un papel destacado en disminuir nuestro riesgo cardiovascular.

Por otra parte, en el estudio UK Biobank, el alto consumo de leche se asoció a un menor riesgo de padecer diabetes Mellitus, pero no se detectó asociación con un mayor o menor riesgo de enfermedad coronaria. Posteriormente, los datos del Coronary Artery Disease Genome-wide Replication and Meta-analysis (CARDIOGRAM) consortium sí demostraron que el alto consumo de leche se asociada a un menor riesgo cardiovascular.

En conclusión: no se debe restringir la leche como parte de una alimentación cardiosaludable, ya que probablemente esta tenga un papel significativo en el descenso del riesgo cardiovascular.

https://www.nature.com/articles/s41366-021-00841-2