¿Por qué síntomas debemos consultar?

síntomas

Por su importancia, creo que es necesario repetir esta entrada. Estos síntomas hacen necesario consultar con nuestro cardiólogo. En todo caso, ya que no todos sentimos de igual forma, cualquier síntoma asociado a sensación de gravedad deberá motivar nuestra consulta inmediata.

  1. Dolor en el pecho:
  • dolor de tipo opresivo.
  • intenso.
  • no varía con la posición, con la respiración ni con la presión de la zona.
  • localizado en el centro del pecho.
  • de más de un minuto de duración, pero de menos de horas.
  • en ocasiones irradiado a brazos, cuello o mandíbula.
  • a veces acompañado de sudoración, náuseas y dificultad de respiración.
  • si se desencadena por los esfuerzos es muy sugestivo de ser cardiaco.
  1. Palpitaciones:
  • rápidas e irregulares.
  • regulares a 150 lat/min o más.
  • si se acompañan de mareo, pérdida de consciencia, dolor en el pecho o falta de respiración.
  1. Fatiga:
  • si se percibe como falta de respiración; es decir una sensación parecida a la que experimentamos después de haber corrido o subido rápido una escalera.
  • si empeora al acostarnos en la cama.
  • no es sugestiva de un problema cardiaco si la notamos como que no entra suficiente aire en los pulmones y tendemos a respirar muy profundo.
  • tampoco es sugestiva de estar relacionada con el corazón si lo que sentimos es debilidad general.
  1. Mareo:
  • si se llega a perder el conocimiento o casi a perderlo.
  • si lo notamos no como giro de objetos, sino como perdida de visión y casi desconexión del medio.
  • si no tiene relación con incorporarnos bruscamente.
  1. Tobillos hinchados:
  • cuando son de ambas piernas.
  • se acompañan de falta aire con los esfuerzos o incluso en reposo.
  • si notamos además aumento del tamaño de la barriga.

Si presentamos uno o varios de estos síntomas debemos acudir al cardiólogo. Si esos síntomas son muy acusados, acudiremos inmediatamente a urgencias del hospital.




Estoy fatigado

fatiga

 

Sigo recuperando los post que escribí al inicio del blog y que siguen siendo la razón para que muchos pacientes acudan a la consulta.

Quizá este post nos ayude a centrar un poco más, cuando la fatiga puede estar en relación con el corazón y cuando es más probable que esté relacionada con otro problema.

La fatiga es una de las causas más frecuentes de consulta en mi día a día.

Pero, ¿qué entendemos por fatiga?

Con el término fatiga podemos referirnos a diferentes síntomas:

  • A que estamos cansados (astenia sería su término médico).
  • A que nos falta la respiración (en este caso hablaríamos de disnea).
  • Incluso a que sentimos náuseas.

¿Es importante hacer esa diferencia?

Si. La astenia (el cansancio generalizado) puede obedecer a múltiples causas que no suelen estar en relación con problemas cardiacos ni con problemas urgentes. Puede ser producida por ejemplo por:

  • Anemia.
  • Problemas musculares.
  • Sedentarismo.
  • Hipotiroidismo.
  • Ansiedad / depresión.
  • Etc.

Por el contrario, la disnea (la falta de respiración) sí puede estar causada por problemas de importancia, varios de ellos de origen cardiaco.

Las causas más frecuentes de disnea son:

  • Ansiedad.
  • Obesidad.
  • Falta de forma física.
  • Anemia.
  • Insuficiencia cardiaca.
  • Enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
  • Asma bronquial.
  • Tromboembolismo pulmonar.
  • Neumotórax.
  • Neumonía.
  • Otras enfermedades pulmonares.

¿Cómo podemos diferenciar la sensación de falta de aire producida por ansiedad de la producida por otras causas de mayor importancia?

Típicamente, la sensación de falta de respiración relacionada con la ansiedad se describe como “no puedo llenar completamente el pecho de aire” o “no me entra todo el aire en el pecho”. En este caso, la frecuencia respiratoria es normal; en adultos entre 12 y 20 respiraciones por minuto. En esta situación, la “falta de aire” no suele empeorar si se realiza un ejercicio físico ligero.

La falta de respiración producida por un problema físico, ya sea cardiaco o pulmonar, se acompaña siempre de un aumento de la frecuencia respiratoria y empeora con los esfuerzos físicos (incluso con los ligeros). Es decir; experimentamos la misma sensación que tenemos al terminar de hacer un ejercicio intenso.

¿Existen formas de saber si la disnea está en relación a un problema pulmonar o a uno del corazón?

Sin una valoración médica del paciente, no es posible asegurar cuál es la causa de la disnea. Existen indicios que apoyan el diagnóstico en uno o en otro sentido:

De origen pulmonar:

  • Si se acompaña de tos persistente.
  • Si se expulsa sangre al toser (hemoptisis).
  • Si existen antecedentes de ser un gran fumador.
  • Si se acompaña de fiebre.
  • Si se presenta junto a dolor torácico que varía con la respiración (lo que denominamos de tipopleurítico).
  • Si existe un alargamiento importante de la fase en la que expulsamos el aire (espiración alargada).

De origen cardiaco:

  • Si se acompaña de un aumento de la cantidad de orina diaria, sobre todo por la noche (es lo que los médicos llamamos poliuria con nicturia)
  • Si empeora al tumbarse. Para poder mejorar la respiración es necesario levantar la cabecera de la cama o poner varias almohadas (lo que los médicos llamamos ortopnea, común también en enfermedades pulmonares).
  • Si se hinchan los tobillos.
  • Si se acompaña de palpitaciones rápidas.
  • Si aparece junto a dolor en el pecho, opresivo y que no varía con la respiración.
  • Si se asocia a cifras muy altas de tensión arterial (mayores de 200/120 mmHg)

En resumen: consulte rápidamente a su médico si le falta la respiración. Aunque frecuentemente es debida a problemas como la ansiedad o la falta de forma física, siempre requiere ser valorada por un médico para descartar la existencia de algún problema importante. 

 




¿Cuales son los síntomas por los que debo consultar al cardiólogo?

síntomas

Este artículo es un recopilatorio de algunos previos, con el fin de dejar claro qué síntomas deben de motivar nuestra consulta al cardiólogo.

  1. Dolor en el pecho:
  • dolor de tipo opresivo.
  • intenso.
  • no varía con la posición, con la respiración ni con la presión de la zona.
  • localizado en el centro del pecho.
  • de más de un minuto de duración, pero de menos de horas.
  • en ocasiones irradiado a brazos, cuello o mandíbula.
  • a veces acompañado de sudoración, náuseas y dificultad de respiración.
  • si se desencadena por los esfuerzos es muy sugestivo de ser cardiaco.
  1. Palpitaciones:
  • rápidas e irregulares.
  • regulares a 150 lat/min o más.
  • si se acompañan de mareo, pérdida de consciencia, dolor en el pecho o falta de respiración.
  1. Fatiga:
  • si se percibe como falta de respiración; es decir una sensación parecida a la que experimentamos después de haber corrido o subido rápido una escalera.
  • si empeora al acostarnos en la cama.
  • no es sugestiva de un problema cardiaco si la notamos como que no entra suficiente aire en los pulmones y tendemos a respirar muy profundo.
  • tampoco es sugestiva de estar relacionada con el corazón si lo que sentimos es debilidad general.
  1. Mareo:
  • si se llega a perder el conocimiento o casi a perderlo.
  • si lo notamos no como giro de objetos, sino como perdida de visión y casi desconexión del medio.
  • si no tiene relación con incorporarnos bruscamente.
  1. Tobillos hinchados:
  • cuando son de ambas piernas.
  • se acompañan de falta aire con los esfuerzos o incluso en reposo.
  • si notamos además aumento del tamaño de la barriga.

Si presentamos uno o varios de estos síntomas debemos acudir al cardiólogo. Si esos síntomas son severos acudiremos inmediatamente a urgencias del hospital.




Se me hinchan los tobillos

piernas hinchadas

El hinchazón o edema de los miembros inferiores se origina por la acumulación de líquido en el espacio intersticial; es decir fuera de los conductos que normalmente transporta estos fluidos, que son el sistema venoso y el linfático. Por diferentes razones el plasma que circula por nuestras venas o el líquido linfático abandonan sus conductos de circulación y salen fuera de ellos, acumulándose en el espacio intersticial (debajo de la piel). Cuando esta acumulación se produce en los tobillos los médicos hablamos de edemas maleolares, pretibiales o en general, de edemas en los miembros inferiores.

Por la complejidad y extensión del tema vamos a tratar sólo las causas más frecuentes por las que los pacientes con los tobillos hinchados acuden al cardiólogo.

En primer lugar es importante diferenciar los edemas que aparecen en una sola pierna de los que aparecen en ambas. Si aparecen en una sola pierna se tratará siempre de un problema local de esa pierna en concreto. En cambio, si el edema afecta a ambas piernas podrá tratarse de un problema local que afecte a ambas piernas o más frecuentemente a un problema general.

Las tres causas más frecuentes que producen edemas en una sola pierna son:

  • Los secundarios a un traumatismo de dicho miembro.
  • Los secundarios a infecciones de esa pierna.
  • Los secundarios a problemas venosos, como la existencia de varices internas o trombosis en las venas de la pierna. En ambas situaciones, no se produce un adecuado retorno de la sangre por dichas venas, por lo que aumenta la presión en el interior y el plasma sale de las mismas.

Otras causas más raras son: infecciones locales, radioterapia, cirugías,…

Las causas más frecuentes de edemas de ambos tobillos son:

  • Insuficiencia cardiaca: se producen por un aumento de la presión en todo el circuito venoso, ya que las cavidades derechas del corazón está fallando en su función de aceptar toda la sangre que le llega por las venas y mandarla a los pulmones, para que sea oxigenada. Se suelen acompañar de ascitis (acumulación de líquido en el abdomen), aumento del tamaño del hígado con dolor a la palpación del mismo y frecuentemente, falta de respiración.
  • Problemas que comprimen las venas y dificultan la circulación de retorno, como por ejemplo la obesidad, el embarazo y las que, aunque no se produzca compresión, sí dificultan la evacuación de la sangre de los miembros inferiores, como el estar en pie y quieto por un tiempo prolongado o permanecer sentado e inmóvil (viajes en avión).
  • Tratamiento con fármacos, normalmente antihipertensivos: Todos los fármacos que produce dilatación de las venas pueden provocar edemas en los tobillos. Los que más frecuentemente los producen son los denominados antagonistas del calcio (amlodipino, nifedipino, nicardipino, nisoldipino,…)
  • Insuficiencia venosa (varices) de ambas piernas.

Otras causas menos frecuentes son: problemas renales (síndrome nefrótico), hepáticos (insuficiencia hepática) y endocrinos (síndrome de Cushing, mixedema,…). Existen otros problemas más raros que también producen edemas que no vamos a tratar.

¿Cuando debo consultar pronto al médico si se me hinchan los tobillos?

  • Si se acompaña de enrojecimiento, dolor y aumento de su temperatura.
  • Si se acompaña de falta de respiración y/o aumento del tamaño del abdomen.

En conclusión: las piernas se pueden hinchar por muchas razones y todas deben ser estudiadas y tratadas. Debemos de tener claras las razones por la que debemos de consultar lo antes posible al médico.




Me mareo

Mareo

Cuando un paciente acude a la consulta porque se marea, lo más importante para el médico es conocer las características de ese mareo, ya que el origen puede ser diferente y también la gravedad.

Los mareos más frecuentes nos los cuentan como:

1. “Noto que todo me da vueltas”: Esto es lo que llamamos un síndrome vertiginoso y su origen más frecuente son problemas en el laberinto del oído interno. Es un cuadro muy molesto y que en ocasiones llega a impedir la realización de cualquier actividad. Se acompaña frecuentemente de náuseas y vómitos. No suele revestir gravedad.

2. “Pierdo la visión cuando me levanto bruscamente” o “Perdí el conocimiento al levantarme”: En esta ocasión estamos ante un ortostatismo. Se produce porque al levantarse bruscamente, por efecto de la gravedad, la sangre se acumula en las partes inferiores y la presión arterial cae. Las arterias tienen que reaccionar entonces rápidamente, contrayéndose para aumentar la presión y aportar suficiente sangre al cerebro. Se produce normalmente en personas con cifras bajas de tensión, hipertensos en tratamiento con fármacos y ancianos. En los dos últimos grupos los mecanismos de respuesta arterial están enlentecidos. Este es también un problema que no reviste gravedad y de fácil tratamiento.

3. “Siento una sensación constante de inestabilidad”: Cuando un paciente nos refiere esto, los médicos nos echamos a temblar; no por la gravedad del cuadro, ya que normalmente no la tiene, sino por la dificultad en encontrar la causa del mismo y por lo tanto la imposibilidad de ofrecer un tratamiento eficaz. Este apartado es un cajón de sastre en el que muchas veces no encontramos la razón. En ocasiones pueden ser debidos a problemas del oído e incluso cerebrales.

4. «Siento mareo y sensación de pérdida momentánea de visión durante bastante parte del día»: En esta ocasión, los síntomas suelen estar asociados a cifras de tensión arterial inusualmente bajas para el paciente, ya sea por el inicio de tratamiento para la hipertensión, por el aumento del mismo o por tratarse de pacientes con cifras de tensión normalmente bajas y que, por alguna circunstancia baja más (calor, deshidratación, problema gastrointestinal, etc).

5. “De repente, perdí el conocimiento y los que me vieron me dijeron que tuve fuertes contracciones en todo el cuerpo”: En este caso hay que investigar la posibilidad de que sea una crisis epiléptica. Deberemos consultar lo antes posible al neurólogo, que realizará un estudio completo y nos prescribirá el tratamiento correcto para prevenir nuevos episodios.

6. “Siento que me mareo y a los pocos segundos pierdo el conocimiento”: Siempre que ocurre una pérdida completa de consciencia decimos que ha ocurrido un síncope. Si el episodio se precede de sensación de que te vas a marear, que ocurre poco antes de perder el conocimiento, estaremos ante lo que llamamos un síncope vasovagal, neuromediado o vulgarmente llamado, una lipotimia.

Es un cuadro de muy bajo riesgo, exceptuando los traumatismos resultantes de la caída por la pérdida de consciencia, que pueden ser graves. Estos cuadros se suelen acompañar de sudoración y están desencadenados por cosas tan diversas como una extracción de sangre o poner una inyección; un dolor importante; la visión de la sangre, propia o ajena; la micción o defecación; una gran impresión, permanecer largo tiempo en pie y quieto, etc.

Se produce por un estímulo inadecuado de uno de nuestros sistemas nerviosos autónomos: el vagal o parasimpático.

Tenemos dos sistemas diferenciados:

  • El adrenérgico o simpático, que predomina durante el día, mediado por la adrenalina.

  • El vagal, que predomina durante la noche, mediado por la acetilcolina.

Mientras que la adrenalina provoca aumento de nuestra frecuencia cardiaca y de nuestra tensión arterial, la acetilcolina tiene justo el efecto contrario, disminuye nuestras pulsaciones y nuestra tensión. Al producirse ese estímulo vagal inadecuado nuestra frecuencia cardiaca y tensión arterial caen bruscamente. La sangre que llega a nuestro cerebro disminuye de forma muy importante y ocasiona la pérdida de consciencia.

Por eso, a los pacientes que presentan este tipo de síncopes, siempre les aconsejamos que, cuando noten que empiezan a marearse, se sienten y bajen la cabeza entre las piernas o mejor aún, que se tumben y mantengan las piernas levantadas apoyadas contra una pared o sujetas por alguien.

6. “Por lo visto perdí el conocimiento, pero no me acuerdo de nada”: en la mayoría de estas ocasiones no existe un mareo previo que alerte al paciente y suelen presentar un importante traumatismo a resultas de la caída, viniendo muchas veces con fuertes golpes en la cabeza. Esto debe alertar al médico ante la existencia de un posible síncope cardiogénico (problema del corazón) debido a una importante alteración del ritmo cardiaco o incluso a una parada cardiaca. En ocasiones estos cuadros se acompañan de relajación de esfínteres (orinarse) y movimientos anormales (aunque no convulsiones). La sospecha diagnóstica aumenta cuando se producen tras la aparición de dolor torácico, de importante falta de respiración, de palpitaciones o durante la realización de un esfuerzo físico. Este cuadro es grave y el paciente debe acudir inmediatamente al médico.

En conclusión: aunque el mareo es un síntoma que frecuentemente no reviste gravedad, existen unos pocos, asociados a pérdida de conocimiento, que precisan un diagnóstico y tratamiento precoz.