Aniversario de la presentación del blog

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Hola a todos. Soy Javier Cortés, cardiólogo del Hospital Vithas Medimar Internacional de Alicante y estoy encantado de que estéis leyendo este post. Tanto los que empezasteis conmigo hace un año como los que os habéis incorporado más recientemente.

Hoy, 9 de octubre, hace un año del nacimiento de esta página web.

Nació con la idea de ser una ayuda a mis pacientes y en general a todos aquellos a los que pudiera resultarles útil. 
Nunca pensé que el hecho de escribir, cada miércoles, un nuevo post pudiera ser tan gratificante como lo ha sido. 
Este blog nació como un espacio dirigido a pacientes, intentando llegar a ellos con un lenguaje comprensible y alejado, en lo posible de tecnicismos y el resto de palabrería que nos encanta emplear a los médicos.
Espero que os haya sido de utilidad.
Hoy, el aniversario de su nacimiento, vuelvo a poner la primera entrada que hice: «la presentación» y al que tengo un particular cariño por tratarse también de un pequeño homenaje a ese gran hombre que fue mi padre.

PRESENTACIÓN

Dr. Pedro Cortés Verdú

Dr. Pedro Cortés Verdú

Soy cardiólogo, no digo sólo médico, sino especialista en las enfermedades del corazón, tanto por vocación como por “herencia”.

La verdad es que no recuerdo haber querido ser nunca bombero, soldado, policía o astronauta. Siempre he sabido que sería lo que soy.

Mi padre también lo era.

Hasta donde llegan mis recuerdos le he oído coger su maletín y salir a altas horas de la noche para atender la llamada de alguien que le necesitaba. Me encantaba acompañarle aunque a veces sólo me permitiera esperarle en el coche.

Ya hace mucho tiempo que soy cardiólogo y me sigue encantando mi profesión. He visto cómo la revolución de las nuevas tecnologías ha afectado a mi profesión y no me puedo imaginar la cara de mi padre si me oyera hablar de blog, Twitter o Facebook.

Pero lo cierto es que todas estas herramientas están acercando el conocimiento a los pacientes, que es lo que verdaderamente importa.

Ya casi ninguno de nosotros hacemos visitas a domicilio. Por eso he pensado en crear este blog. Para compartir de alguna forma mis conocimientos y los de la comunidad científica con quien los requiera, respondiendo a las preguntas que muchos de mis pacientes me hacen día a día en la consulta. Siempre de una forma sencilla, para que todo el mundo, independientemente de su formación o conocimientos, lo pueda entender.

Espero que este no sea un blog mas donde navegar sino que sea útil de verdad y me pueda acercar, de alguna forma, a la casa de los que lo necesiten.




¿Se producen menos infartos en verano?

verano

Continuando con el reciente artículo de este blog, que vincula el frio con la hipertensión y los eventos cardiovasculares y aprovechando la llegada del verano, nos preguntamos si con los meses de calor tendremos más o menos probabilidades de padecer un infarto de miocardio.

Se han realizado numerosos estudios que relacionan diferentes variables meteorológicas con la aparición de eventos cardiacos.

El primero y más importante, por haberse realizado en nuestro medio, es el estudio PRIMVAC. En este estudio, realizado en 12 hospitales de la Comunidad Valenciana,  se concluyó que en los pacientes mayores de 65 años presentaban un mayor número de infartos en los meses más fríos.

Aunque la mayoría de estudios han evidenciado el aumento de los eventos cardiovasculares en los meses de menores temperaturas, también hay otros que los relacionan con cambios extremos de la misma (tanto para el frio como para el calor), con aumentos o descensos bruscos de la presión atmosférica, con la aparición o no de lluvia o nieve y hasta con la radiación atmosférica.

Lo que parece más encaminado a la realidad es que lo que verdaderamente influye en la probabilidad de padecer un infarto son los cambios meteorológicos bruscos y acentuados sobre una población escasamente preparada para afrontarlos.

Así, en la población de la región subártica de Tromsø, en el norte de Noruega, no se evidencia un aumento significativo del número de infartos durante los meses más fríos, dado el excelente acondicionamiento de las casas y de la ropa para dichas condiciones. Por el contrario, en Europa, desde el punto de vista global, sí se objetiva un aumento de la mortalidad cardiovascular en la población con los hogares más fríos y con menos ropa de abrigo, cuando bajan las temperaturas de la zona.

En conclusión: el aumento de los eventos y mortalidad cardiovasculares no guardan tanta relación con los valores absolutos de temperatura, sino de los cambios bruscos de la misma y de su repercusión en la población de lugar, dada la mejor o peor preparación de esta para protegerse de los cambios climáticos.

En nuestro medio, en la zona Mediterránea, con temperaturas templadas, se evidencia un aumento del número de infartos en los meses de invierno, quizá por la inadecuada preparación de la población para afrontar el frío.

Por lo tanto, el verano es también una buena noticia desde el punto de vista cardiovascular.




¿Cómo afectan las drogas a nuestro corazón? Tabaco, alcohol, marihuana, cocaína y éxtasis.

Drogas

Tabaco

Fumar es uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular y de cualquier enfermedad por aterosclerosis.

El daño producido por el tabaco aumenta según el número de cigarillos consumidos y los años de consumo.

El riesgo de padecer un infarto de miocardio aumenta 6 veces en mujeres y 3 veces en hombres que fuman al menos 20 cigarrillos al día, pero también aumenta incluso en fumadores de menos de 5 cigarrillos al día y en los fumadores pasivos. En los que fuman más de 40 cigarrillos al día el riesgo se dispara hasta multiplicarse por nueve.

El hábito de fumar puros, en pipa o tabaco bajo en nicotina también aumenta el riesgo cardiovascular.

Alcohol

¿Es saludable tomar una copa de alcohol al día?

La creencia popular de que una copa de vino con las comidas es bueno para el corazón no se aleja mucho de la realidad, ya que la mortalidad cardiovascular disminuye un 18% con un consumo ligero o moderado de alcohol (una bebida alcohólica al día en las mujeres o una o dos en los hombres). Sin embargo, aumenta cuando se sobrepasa dicho nivel, principalmente por el aumento del riesgo de cirrosis o de cáncer de mama, pero también por el incremento de accidentes cerebrovasculares y de miocardiopatías.

Sobre el tipo de bebida alcohólica que más disminuye el riesgo, los estudios no son claros. Mientras que la mayoría concluyen que todo tipo de alcohol tiene los mismos efectos, otros apuestan por el vino o las bebidas fermentadas (cerveza y vino) por encima de las destiladas (whisky, ginebra, vodka…).

Cannabis

El cannabis (marihuana) puede aumentar el riesgo de padecer un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular, sobre todo en la población de mayor edad. Aunque su consumo raramente desencadena un infarto, cuando este ocurre, el riesgo de padecerlo es 5 veces mayor durante la primera hora después del consumo.

Cocaína

El infarto de miocardio es el problema cardiaco más frecuente en relación al consumo de cocaína.

La aparición del mismo no se encuentra en relación con la dosis tomada ni con la frecuencia del consumo. El mayor riesgo existe durante los sesenta minutos después de la administración, para ir disminuyendo luego progresivamente. Se ha calculado que en la hora después del consumo de cocaína la probabilidad de aparición de un infarto aumenta 24 veces.

La edad media de un consumidor de cocaína que presenta un infarto es de 37 años, mientras que los que se producen en gente que no consume se retrasa hasta los 57 años. Del mismo modo las complicaciones de los infartos en el grupo de consumidores son mucho más graves y frecuentes.

Otros problemas cardiovasculares en relación a la cocaína son la aparición de miocarditis y miocardiopatías, arritmias, accidentes cerebrovasculares y disección aórtica.

Éxtasis

El consumo de metilendioximetanfetamina (éxtasis) puede producir muertes por emergencias hipertensivas, infarto de miocardio, disección aórtica y alteraciones del ritmo cardiaco. Además también se han descrito hemorragias cerebrales masivas.

El consumo de drogas estimulantes dispara la aparición de problemas cardiovasculares graves en gente joven (37 años es la edad media de los infartos en consumidores de cocaína, aunque aparecen incluso en menores de 25). Por lo tanto la falsa creencia de “¡qué me quiten lo bailado! y ya me dará un infarto a los 60” cae por su propio peso alejándose de la realidad actual en nuestros Servicio de Urgencias donde cada vez se asisten a más pacientes jóvenes con complicaciones cardiacas derivadas del consumo de drogas.

En conclusión, la mayoría de las drogas más frecuentes SÍ aumentan la posibilidad de padecer problemas cardiovasculares y SÍ son realmente peligrosas. Los avisos repetidos contra el consumo de drogas no son cuentos para asustar a los consumidores. El peligro es real y lo vemos día a día en nuestra práctica médica. 




¿Por qué debo tomar SINTROM?

Sintrom

¿Qué es el Sintrom?

El Sintrom es el nombre comercial de un fármaco llamado Acenocumarol. Su función es la de inhibir la acción de la vitamina K. Esta vitamina es necesaria para la correcta coagulación de la sangre, por lo cual este medicamento produce un empeoramiento de la misma.

Pertenece al grupo de los anticoagulantes llamados antagonistas de la vitamina K, siendo el más conocido del grupo la Warfarina que se utiliza en muchos países de forma preferente.

¿Para qué se utiliza el Sintrom?

Se emplea para disminuir el riesgo de padecer una trombosis. En Cardiología sus dos indicaciones más frecuentes son los paciente que presentan una arritmia llamada fibrilación auricular y los portadores de prótesis mecánicas valvulares en su corazón.

Lo que se pretende con ese tratamiento es empeorar (sólo un poco) la coagulación, con el fin de disminuir la posibilidad de que se forme un coágulo en el corazón, que posteriormente pueda desprenderse y llegar por ejemplo al cerebro, produciendo el conocido ictus, trombosis cerebral o accidente cerebrovascular.

¿Tiene algún riesgo seguir este tratamiento?

Si. Ya que al dificultarse la coagulación aumenta la posibilidad de presentar hemorragias, tanto internas como secundarias a cualquier tipo de accidente. Es por eso la importancia de que el tratamiento esté haciendo el efecto justo sobre la coagulación. Ni más, ya que implicaría un alto riesgo de sangrado, ni menos porque aumentaría la posibilidad de formación de coágulos.

Como anécdota, señalar que derivados de este fármaco se emplean en la actualidad en los raticidas. Los roedores, tras su ingestión mueren en un par de días de hemorragias masivas.

¿Por qué se realizan analíticas periódicas cuando tomas ese medicamento?

Es un fármaco que se debe monitorizar su administración. Es decir; no se dan dosis fijas de forma prolongada, sino que la dosis se individualiza según cómo se encuentra la coagulación del paciente en cada momento. Por lo tanto, requiere de análisis periódicos que inicialmente son muy frecuentes para posteriormente espaciarse hasta un control mensual, una vez se ha estabilizado la coagulación.

¿Por qué cambia la coagulación a lo largo del tiempo?

Ya que este medicamento interfiere la coagulación de la sangre inhibiendo la acción de la vitamina K, cuanto más vitamina K tengamos en nuestro cuerpo más Sintrom necesitaremos para hacer el efecto que deseamos.

La vitamina K es muy abundante en verduras, frutas, la leche de vaca y aceites (de soja y de oliva). Si tenemos una dieta estable en dichos alimentos, la cantidad de vitamina K de nuestro cuerpo será también relativamente estable y necesitaremos dosis prácticamente fijas de Sintrom. En cambio, si modificamos la composición de nuestra dieta, aumentando o disminuyendo el aporte de vitamina K, también deberemos aumentar o disminuir la cantidad de Sintrom para mantener una coagulación en el rango adecuado.

¿Hay que tener alguna otra precaución además de la dieta?

Si. Muchos fármacos utilizados para tratar otros problemas interaccionan con el Sintrom y puede descontrolar el tratamiento de un paciente que anteriormente estaba bien anticoagulado y tenía dosis estables de Sintrom.

¿Existe alguna alternativa al tratamiento con Sintrom?

Si. Hoy en día existen los fármacos llamados nuevos anticoagulantes orales. Son más eficaces que el Sintrom, sin mayor riesgo de sangrado, sin interacciones con los alimentos y con muchas menos interacciones medicamentosas. Además, no precisan de controles analíticos periódicos, ya que son administrado en dosis fija.

En el momento actual están indicados en los pacientes portadores de una fibrilación auricular que no presentan problemas valvulares significativos; que es el mayor grupo de pacientes tratados actualmente con Sintrom.

Entonces… ¿Por qué no se cambia la mayor parte de tratamientos con Sintrom a estos nuevos medicamentos?

Pues… lamentablemente, en la mayor parte de las ocasiones, la razón por la que no se realiza la prescripción de estos nuevos medicamentos es puramente económica. Estos fármacos son caros y difícilmente asumibles para la sanidad pública, ya que la población que los debería tomar es muy amplia.

En resumen, el Sintrom es un fármaco de manejo complicado que ha sido muy útil durante muchos años para la prevención de trombosis. En la actualidad ha sido superado, en la mayor parte de los pacientes, por lo nuevos anticoagulantes orales. 




¿Es saludable cualquier deporte?

deporte

Se ha demostrado que la realización de ejercicio físico moderado de forma regular, mejora la calidad y la esperanza de vida. Sin embargo, existen datos recientes que nos hacen pensar que NO cualquier práctica deportiva es necesariamente saludable.

Entonces, ¿qué deporte debemos evitar?

En lugar de hablar de qué deporte específico deberíamos evitar, mejor vamos a hablar de qué práctica deportiva puede ser perjudicial. Pero antes, ofreceremos algunos datos:

Existe evidencia científica de que la práctica de un deporte de resistencia y de alta intensidad, se asocia a un incremento del riesgo de padecer una fibrilación auricular (arritmia cardiaca frecuente). Por ejemplo: corredores de maratón, ciclistas de montaña, etc. En estos deportistas se detectan cambios perjudiciales (inflamación y fibrosis) a nivel de las aurículas (cavidades del corazón donde se origina este tipo de arritmia). Estas alteraciones mejoran al cesar la práctica deportiva y la arritmia suele desaparecer.

  • Un estudio del Dr.Brugada de 2011 en ratones, constataba que el ejercicio de resistencia continuado durante años, puede provocar alteraciones en la estructura cardiaca, perjudicar la función de los ventrículos y favorecer la aparición de arritmias.
  • Otro estudio del Dr. André La Gerche del 2012 , sugiere también que dicho tipo de deporte puede empeorar la función del ventrículo derecho. El autor señala que en algunos deportistas se detectan cambios estructurales crónicos y alteraciones permanentes de la función del ventrículo derecho. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones, la recuperación suele ser completa al cesar el esfuerzo.
  • El estudio Masters Running Study de abril 2014  del Dr. Matsumura, encuentra que un régimen moderado de carrera (2 ó 3 horas a la semana) es mejor para prolongar la vida que un nivel de ejercicio mayor. De hecho, afirma que la población que no realiza ningún ejercicio físico y los que entrenan largas distancias tienden ambos a tener una menor expectativa de vida que los que realizan un ejercicio moderado.

Todos estos estudios y muchos más que están en marcha, parecen derrumbar la vieja creencia de «cuanto más mejor». Al contrario, parece ser que a partir de un determinado nivel de ejercicio físico las ventajas inicialmente obtenidas, desaparecen y pueden incluso volverse en contra.

¿Existe un nivel mínimo de ejercicio para beneficiarse de sus efectos saludables?

 El ejercicio físico óptimo parece encontrarse entre los 30 y 40 minutos diarios o 2 horas y media a la semana de ejercicio moderado. También 75 minutos semanales de ejercicio físico intenso demuestra un beneficio similar. En todo caso, lo que no parece recomendable es superar una hora de ejercicio físico intenso por sesión.

Recientes estudios demuestran que deportistas de baja-moderada intensidad se benefician de un menor riesgo cardiovascular y de una mayor esperanza de vida. Como por ejemplo:

  • Los que sólo realizan 10 minutos diarios de carrera lenta (a menos de 10 Km/h).
  • Los que corren menos de 10 Km a la semana.
  • Los que sólo corren una o dos veces a la semana.

Por lo tanto, la excusa de “no tengo tiempo para hacer ejercicio» ya no se sostiene. Tiempos muy cortos de ejercicio demuestran ser beneficiosos. En este caso,  «algo es mejor que nada»

En conclusión:

  • La idea de que hacer ejercicio cuanto más tiempo y a mayor intensidad mejor” es falsa. De hecho, puede ser perjudicial.
  • Está demostrado que niveles moderados de ejercicio aumentan la esperanza de vida, incluso bajos niveles de ejercicio también son saludables y disminuyen el riesgo cardiovascular.