¿Es importante el clima en el riesgo cardiovascular?

clima

Sabemos que los países del Mediterráneo tienen una menor mortalidad cardiovascular con respecto a los del norte de Europa. ¿Se debe sólo a factores genéticos o dietéticos? ¿Es posible que el clima juegue un papel importante?

La hipertensión arterial es un importante factor de riesgo cardiovascular. De todos  es conocido que en los meses de más calor bajan las cifras de tensión arterial. ¿Existe una verificación real de esta afirmación? Si es así, no es lógico pensar que en los países más calurosos existan menor de número de paciente hipertensos y que esto también contribuya a un menor riesgo cardiovascular?

Se acaba de publicar un estudio chino en el European Heart Journal, en el que se realizó seguimiento de 23.000 pacientes portadores de enfermedad cardiaca con el objeto de aclarar si la temperatura ambiente tiene influencia en las cifras de tensión arterial y en la mortalidad cardiovascular.

Se comprobó que la tensión era significativamente más alta en invierno que en verano, sobre todo en los pacientes que no disponían de una adecuada calefacción. Mediante este estudio se determinó que cada 10 grados de disminución de la temperatura se correspondían con una elevación de la tensión  arterial en 6.2 mmHg.

La mortalidad también guardo una estrecha correlación con las cifras de tensión arterial y por lo tanto con la temperatura. Cada 10 mmHg de aumento de la tensión se producía un 21% de aumento de la mortalidad. Siendo esta un 41% mayor en los meses de invierno con respecto a los de verano.

A pesar de que este estudio no está realizado en Europa, ni siquiera en países diferentes, sí nos da pie para especular con la idea de que si el clima tiene relación con la mortalidad cardiovascular, no sólo los países más fríos, sino también las zonas más frías de un mismo país puedan ver aumentado el riesgo cardiovascular de su población también por este motivo.

Conclusiones: las bajas temperaturas empeoran la hipertensión y aumentan la mortalidad cardiovascular. Es especialmente importante mejorar el control de la tensión arterial durante los meses de invierno. De esta forma conseguiremos también una disminución de la mortalidad cardiovascular.




¿Por qué los varones tienen más problemas cardiovasculares?

hormonas

Es ampliamente conocido que el género es uno de los factores de riesgo cardiovascular no modificables. Los varones tienen un mayor riesgo que las mujeres premenopáusicas de padecer una enfermedad cardiovascular.

La razón para esta diferencia, aunque se suponía que estaba en relación con las diferentes hormonas predominante en uno y otro género, no se conocía con certeza hasta ahora.

Según un reciente estudio presentado el pasado mes de marzo en Endocrine Society’s 97th annual meeting in San Diego, los altos niveles de testosterona y bajos de estrógenos empeoran el riesgo cardiovascular.

Los varones tienen niveles de testosterona más elevados y niveles de estrógeno más bajos que las mujeres premenopásicas.

En este reciente trabajo se determinó que los mayores niveles de testosterona determinaban descensos del HDL-Colesterol; es decir, del colesterol “bueno”. Por otra parte, niveles bajos de estrógenos condicionaban un aumento de la posibilidad de desarrollar diabetes. Ambos hallazgos son importantes factores de riesgo para el desarrollo de enfermedad cardiovascular.

Por el contrario, ni los niveles de LDL-colesterol (colesterol “malo”), la tensión arterial o el peso corporal están en relación con los niveles de estas hormonas.

En conclusión: el efecto de las diferentes hormonas predominantes en los hombres y en las mujeres puede ser una explicación para la mayor incidencia de enfermedad cardiovascular en los varones. 




Fumar perjudica a nuestros hijos cuando sean adultos

fumar

Es sobradamente conocido el efecto perjudicial del tabaco, no sólo desde el punto de vista cardiovascular, sino también en muchos otros aspectos de la salud. Ya nadie pone en duda que la leyenda que se exhibe en las cajetillas de tabaco es absolutamente cierta: “FUMAR MATA”.

Hasta el más escéptico reconoce hoy en día el perjuicio del hábito de fumar. Aún así, gran parte de la población continúa fumando. ¿Por qué razón? Simplemente porque les gusta y por el efecto adictivo del tabaco.

Conocí a un paciente amputado de las dos piernas a consecuencia del tabaco y que continuó fumando. Otros, con familia fallecidos por cáncer de pulmón, de esófago, gástrico, de laringe o de vejiga, continúan fumando porque piensan que no les va a tocar a ellos. Conozco incluso a pacientes que han sobrevivido a un infarto de miocardio y que siguen fumando.

Siempre he pensado que la población se divide en personas con mentalidad de fumador, que puede que fumen o no y no fumadores,  que puede que fumen de forma esporádica. Me explico: defino a los primeros como aquellos que tienen siempre esa especial apetencia por el tabaco, que hace que puedan volver a fumar, incluso muchos años después de haber abandonado el tabaco. Por el contrario, hay otras personas que pueden eventualmente fumar dos cajetillas en un día y después olvidarse del tabaco durante semanas. Estos últimos son los que considero no fumadores que esporádicamente fuman.

De hecho, los que tienen mentalidad de fumador (yo me considero entre ellos, aunque hace ya 19 años que no fumo) siempre encuentran una excusa para volver a fumar o una fecha que nunca llega para  abandonar definitivamente el consumo de tabaco.

La mayoría de los fumadores activos, cuando en la actualidad les reprochas que continúen fumando, replican que con eso no hacen daño a nadie y que es un problema exclusivamente de ellos. Desde hace ya tiempo se conocen los efectos nocivos del tabaco en los fumadores pasivos, de ahí la legislación que prohíbe fumar en espacios públicos cerrados.

Un estudio publicado el pasado mes de marzo en el European Heart Journal va mucho más allá: los hijos de padres fumadores tienen una mayor afectación de sus arterias (aterosclerosis) en su edad adulta.

Con el paso de los años, como parte del envejecimiento, se produce un engrosamiento de la pared arterial, lo que conocemos como aterosclerosis. Diversos factores, como son la hipertensión, la diabetes, el aumento del colesterol en sangre o el hábito de fumar, favorecen que ese progresivo estrechamiento arterial se acelere.

En este trabajo fueron estudiadas, mediante ecografía, las arterias carótidas de 3776 pacientes adultos. Se determinó hasta que punto estaba afectada la pared arterial en cada unos de los sujetos. Los antecedentes de padres fumadores fue un factor que aumentaba la edad arterial del sujeto hasta en 3.3 años, con respecto a los que habían tenido padres no fumadores. Es decir; las arterias de los adultos con padres que habían fumado eran varios años más viejas (tenía una mayor aterosclerosis) que las de los sujetos en los que sus padres no habían sido fumadores. Y lo más llamativo, es que este hallazgo era independiente de cualquier otra variable, incluso de si el sujeto en cuestión era o no fumador en la actualidad o lo había sido.

Este artículo concluye que los padres fumadores provocan un daño permanente en la salud de las arterias de sus hijos, incluso en la edad adulta.

En conclusión: debemos continuar esforzándonos en abandonar el consumo de tabaco, no sólo por mejorar nuestra salud y la de los que nos rodean, sino también para proteger a nuestros niños y jóvenes, disminuyendo la probabilidad de que padezcan problemas cardiovasculares en la edad adulta.




¿Es peligroso tomar ibuprofeno?

Ibuprofeno

Depende de varias cosas: del tiempo que se vaya a tomar, de la dosis, de la existencia de patología cardiovascular de base del paciente o de su riesgo cardiovascular.

En la reunión del Comité para la Evaluación de Riesgos en Farmacovigilacia (PRAC), celebrada a principios del presente mes de abril, se advierte que el Ibuprofeno a altas dosis (2.400 mg al día o mas) produce un ligero aumento del riesgo de padecer problemas cardiovasculares. No se produce aumento del riesgo en dosis de hasta 1.200 mg al día. La misma advertencia se aplica a dosis a partir de 1.200 mg al día de dexibuprofeno.

El PRAC forma parte de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y aunque ésta última aún no ha lanzado su recomendación oficial, es muy posible que finalmente se produzca en este sentido.

Tras la revisión europea que se ha realizado acerca del riesgo cardiovascular de ibuprofeno y dexibuprofeno, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) recomienda a los profesionales sanitarios:

No administrar dosis altas de ibuprofeno o dexibuprofeno a pacientes con patología cardiovascular grave como insuficiencia cardiaca (clasificación II-IV de New York Heart Association-NYHA), cardiopatía isquémica establecida, enfermedad arterial periférica o enfermedad cerebrovascular.

Antes de iniciar tratamiento a largo plazo con ibuprofeno o dexibuprofeno, sobre todo si se requieren dosis altas, se deberán evaluar cuidadosamente los factores de riesgo cardiovascular asociados del paciente.

¿Qué es el ibuprofeno?

Es un potente analgésico / antiinflamatorio perteneciente a los AINEs no selectivos de la COX-2. ES decir; iniben la COX-1 y la COX-2. Al mismo grupo pertenece, por ejemplo, la Aspirina y el Naproxeno entre otros muchos.

Como suelo decir a mis pacientes cuando me piden que les recete un medicamento sin efectos secundarios: todos los fármacos que tiene un efecto beneficioso, pueden también presentar algún efecto secundario. A continuación les pido que desconfíen de esos medicamentos en los que el prospecto señala que no tiene ninguna contraindicación ni tampoco ningún efecto secundario. Estos preparados generalmente no tienen efecto de ningún tipo, ni bueno ni malo.

Volviendo al grupo de fármacos que nos ocupa y al que pertenecen la gran mayoría de los medicamentos que tomamos cuando presentamos algún tipo de dolor, sabemos desde hace tiempo que uno de los efectos secundarios potenciales que presentan es el aumento del riesgo de padecer un evento cardiovascular grave (infarto de miocardio, ictus, insuficiencia cardiaca, fibrilación auricular y muerte cardiovascular). También disminuyen el efecto protector de la aspirina a bajas dosis usada como antiagregante plaquetario en la prevención de dichos eventos.

Cuando consideramos este riesgo potencial debemos pensar en cual va a ser la duración del tratamiento, la dosis diaria utilizada, el riesgo cardiovascular de base del paciente y la posibilidad de que ya padezca una enfermedad cardiovascular.

El aumento del riesgo cardiovascular de estos fármacos tiene relación directa con la dosis empleada, la frecuencia de administración y la duración del tratamiento. El tratamiento con este grupo de fármacos deberá hacerse con la menor dosis eficaz y el tiempo más corto posible (en tratamientos de corta duración (de menos de 1 mes) el incremento del riesgo que se produce es extremadamente bajo). El Naproxeno se muestra como el AINE más seguro desde este punto de vista.

Tanto en pacientes sin enfermedad cardiovascular conocida, como en aquellos que han presentado un problema cardiovascular o bien tienen un alto riesgo de padecerlo, se recomienda la utilización de Naproxeno, ya que es el único de todo este grupo de fármacos en el que no se ha evidenciado, de forma clara, un aumento del riesgo cardiovascular.

También el fármaco que hoy nos ocupa, el ahora denostado Ibuprofeno, sería una buena alternativa cuando se utiliza a bajas dosis y en episodios recortados y esporádicos, sobre todo en pacientes sin enfermedad cardiovascular conocida.

En general, no se debe utilizar fármacos de este grupo en pacientes con un síndrome coronario agudo (infarto de miocardio o angina inestable), en pacientes con cirugía coronaria reciente ni en pacientes en insuficiencia cardiaca.

¿Existen alternativas al tratamiento con AINEs?

Se ha propuesto la utilización de opioides (codeína, mórficos) o Paracetamol como alternativa para tratar el dolor; es decir como analgésicos, ya que estos fármacos no poseen capacidad antiinflamatoria. Sin embargo, se ha comprobado que estos fármacos también presentan riesgos de varios tipos, incluido el cardiovascular. Parece que en el caso de los opioides es incluso mayor que con los AINEs y aunque no se han realizado estudios comparativos con el Paracetamol, se sabe que también aumenta el riesgo entre 1.4  y 1.7 veces con respecto a los que no recibieron ningún tratamiento. Por otra parte, algunos de los AINEs selectivos de la COX-2 han tenido que ser retirados del mercado por esta razón.

En conclusión: el ibuprofeno y prácticamente todos los medicamentos de su grupo aumentan el riesgo de padecer un problema cardiovascular grave. Si han de ser utilizados, se deberá tener en cuenta el riesgo de base del paciente y se utilizaran durante el menor tiempo posible y con la menor dosis efectiva.




¿Es beneficioso el aceite de oliva?

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Sí lo es y ya tenemos diferentes estudios que avalan esta afirmación.

El aceite de oliva es una grasa vegetal que se obtiene de las aceitunas. Según su obtención y procesado se distinguen varios tipos:

  • Aceite de oliva virgen: es el de mayor valor nutricional. Es realizado en frío y se obtiene en el primer proceso de extracción, consistente exclusivamente en el triturado y prensado de las aceitunas.
  • Aceite de oliva refinado: es cuando el aceite virgen se obtiene aplicando calor o si se procesa para eliminar impurezas.
  • Aceite puro de oliva: es aquel que tiene mezcla en mayor o menor proporción de aceite virgen y refinado.
  • Aceite de orujo de oliva: Es un producto secundario que se obtiene de lo que queda después de haber extraído prensado y molido la oliva y de haber extraído el primer aceite. El proceso se realiza con ayuda de disolventes. Es el aceite de menor valor nutritivo.

El principal componente del aceite de oliva contiene ácido oleico, que es una grasa monoinsaturada. Los efectos beneficios para la salud con los que se ha relacionado al aceite de oliva son:

  • Contiene vitamina E, que previene la oxidación del LDL colesterol y la formación de placas de ateroma.
  • Acción antioxidante de los polifenoles.
  • Ayuda a controlar la diabetes, disminuyendo los requerimientos de insulina.
  • Favorece la síntesis de ácidos biliares.
  • Desciende la acidez gástrica.
  • Excelente elemento nutritivo.

Existen multitud de estudios que demuestran el efecto beneficioso del aceite de oliva virgen en la disminución de problemas cardiovasculares graves y también en otras patologías. Voy a mencionar los dos más recientes y significativos.

Un artículo, publicado de enero de este año en la revista Molecular & Celullar Oncology, demuestra que un polifenol, llamado Olecantal, componente del aceite de oliva virgen extra, es capaz de terminar selectivamente con las células cancerosas, sin dañar a las normales.

Por otra parte, según el estudio PREDIMED, la Dieta Mediterránea suplementada con aceite de oliva o con nueces demostró una reducción del 30% en la aparición de eventos cardiovasculares mayores (Infarto de miocardio, ictus) en pacientes de alto riesgo. También se evidenció una prevención de la aparición de una arritmia muy frecuente, llamada fibrilación auricular, sólo en la rama en la que se añadió aceite de oliva virgen extra.

En contraste, en el estudio Women’s Health Initiative Dietary Modification Trial, donde se utilizó sólo una dieta baja en grasas, no se obtuvo ningún beneficio cardiovascular.

En la dieta Mediterránea del estudio PREDIMED no había una restricción calórica e incluía un consumo moderado de etanol (fundamentalmente vino), una alimentación baja en carnes y derivados, y abundante en verduras, frutas, nueces, legumbres, pescado y aceite de oliva.

En conclusión: el consumo de aceite de oliva virgen conlleva indudables efectos beneficiosos para la salud.