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Mi hijo practica deporte ¿Necesita un estudio cardiológico?

deporte infantil

¿Para qué debe realizarse esta valoración?

Con el fin de evitar, en lo posible, la muerte súbita del deportista.

Se ha demostrado que la población que realiza deporte competitivo tiene una posibilidad 2.5 veces mayor de presentar una muerte súbita que la población no deportista. Esta probabilidad es mucho mayor en varones que en mujeres con una proporción de entre 5-10 a 1 y es también mayor en los niños de más edad que en los más pequeños.

¿Qué deportistas deben ser evaluados antes de hacer deporte?

Todos los niños y adolescentes que realizan deportes competitivos oficiales o los que realizan deporte con alto nivel de exigencia, con el fin de mejorar sus marcas, deben someterse a este tipo de reconocimiento médico.

¿Cuando debe realizarse esta valoración?

Se tendrá que realizar antes de comenzar el entrenamiento (normalmente entre los 12 y los 14 años) y se deberá repetir cada 2 años. Se priorizará a aquellos niños y adolescentes de mayor edad (al haberse descrito incidencia superior de muerte súbita en deportistas mayores) y también a los que practican un deporte con alto componente dinámico (atletismo de fondo, fútbol, tenis…) y en los el riesgo está incrementado en caso de presentar un sincope (buceo, escalado, windsurf…)

¿Por qué se producen estos episodios de muerte súbita?

En la gran mayoría de los ocasiones se produce por problemas cardiovasculares no diagnosticados, entre los que destacan la miocardiopatía hipertrófica, las anomalías coronarias congénitas, la miocardiopatía arritmogénica del ventrículo derecho, las miocarditis, las alteraciones de la conducción cardiaca y el síndrome de Marfan.

¿Cómo se puede prevenir la muerte súbita?

La clave es diagnosticar la cardiopatía del deportista con el fin de restringir la realización de ejercicio físico o indicar qué tipo de ejercicio físico puede realizar y cual no.

¿Es efectivo esta valoración para prevenir la muerte súbita?

Sí. En un estudio italiano con más de 33.000 pacientes se demostró que se identificaban correctamente los pacientes con miocardiopatía hipertrófica y al restringirles la actividad deportiva disminuía la aparición de muerte súbita al 2%, con respecto al 7% que se registra en la población general con este tipo de cardiopatía.

¿En que consiste el estudio preparticipación deportiva?

La sociedad española de cardiología, junto a la sociedad europea de cardiología y la sociedad española de cardiología pediátrica recomiendan realizar una consulta con historia clínica, exploración física y un ECG basal de 12 derivaciones. El reconocimiento italiano (país con amplia experiencia en este campo) recomienda añadir la realización de un ecocardiograma y una prueba de esfuerzo submáxima, sobre todo con el fin de diagnosticar anomalías congénitas de las arterias coronarias y enfermedad arterial coronara precoz. En Estados Unidos, en cambio, no recomiendan siquiera la realización del ECG basal, por criterios económicos.

En conclusión: los reconocimientos de los niños y adolescentes que van a realizar deporte competitivo son efectivos para prevenir episodios de muerte súbita y deben ser realizados siempre antes del comienzo de un programa de entrenamiento.




Muerte súbita: una amenaza para nuestros deportistas

muerte súbita

Los futbolistas Yair Clavijo (2013), Fabrice Muamba (2012, milagrosamente recuperado), Piermario Morosini (2012), De Nigris (2009), Antonio Puerta y Daniel Jarque. Los fondistas Daniel Langdon, Rick Brown y John Fenlon (Carrera y Maratón), Jón Páll Sigmarsson (islandés, ganador del Hombre Más Fuerte Del Mundo en cuatro ocasiones), son sólo un ejemplo de deportistas, aparentemente sanos y entrenados, que han muerto repentinamente sin que nada haya podido prevenir el fatal desenlace.

Actualmente, se sabe que los adolescentes y adultos jóvenes que realizan algún tipo de deporte competitivo, tienen dos veces y medio más riesgo de muerte súbita que la población general. Los deportes acíclicos, es decir, con bruscos cambios de ritmo, son los que presentan mayor riesgo.

En España, hasta la fecha, no existen datos fiables pero se estima que entre 40 y 50 deportistas fallecen cada año de muerte súbita. En el 30% de ellos no es posible determinar la causa.

Recientemente ha nacido el “Estudio español de muerte súbita relacionada con el deporte” (2012) y este mismo año, la FIFA también crea un registro de muerte súbita de futbolistas. Ambas iniciativas pretenden aportar más luz sobre la magnitud del problema.

Teniendo en cuenta que incluso deportistas de élite sometidos a reconocimientos médicos exhaustivos mueren de forma súbita, debemos preguntarnos: ¿es posible prevenirla?.

Según el registro del estado español de Muerte Súbita en Deportistas, desde 1995 al 2006 se determinaron 180 casos de muerte súbita con una abrumadora mayoría de varones, en varios tipos de deportes (fútbol, ciclismo, atletismo, fútbol sala, deportes de frontón y educación física). La causa más frecuente con un 75.43% de casos en mayores de 30 años, fue la cardiopatía isquémica, es decir, el infarto de miocardio. En los menores de 30 años, en cambio, la mayoría de fallecimientos fue de origen indeterminado (27,45%), que corresponde a la llamada muerte súbita cardíaca o arrítmica con corazón estructuralmente normal. Se ha demostrado que en muchos casos la alteración se encuentra a nivel molecular, en los canales de los electrólitos que determinan el impulso cardíaco (en todos ellos se han podido demostrar alteraciones con pruebas moleculares en los canales de sodio, de potasio o de calcio). Por tanto, dichos pacientes pudieran haber sido diagnosticados previamente, bien con estudios específicos (ECG, Holter, estudios electrofisiológicos) o bien con estudios genéticos, de los que se espera que sean capaces de detectar hasta el 80% de estas alteraciones.

Desde 1971, la legislación italiana exige a todos los atletas someterse a una evaluación clínica anual para obtener la aprobación para su participación en deportes competitivos. A partir de 1982 es obligatorio que los atletas de entre 12 y 35 años pasen por un screening, que incluyen un detallado historial clínico, exámenes físicos y un electrocardiograma; si en las pruebas se descubre un problema cardíaco se impide al paciente competir. Tras 20 años de seguimiento se ha determinado que dicho screening realizado antes del desarrollo de una actividad deportiva competitiva, ha contribuido a reducir en un 89% el número de estos fallecimientos entre los atletas.

Basándose en la experiencia italiana, la Sociedad Europea de Cardiología recomienda en un documento de consenso del 2005 la realización de una evaluación de todos los atletas jóvenes que vayan a realizar un deporte competitivo, que deberá incluir, al menos, una historia clínica, una exploración física y un ECG. En los últimos años existen muchos especialistas que apoyan la necesidad de la realización también de un ecocardiograma, dada su capacidad de diagnosticar problemas potencialmente peligrosos y que de otra forma podrían pasar inadvertidos.

Por el contrario y aunque resulte llamativo, el papel de la prueba de esfuerzo en la valoración de deportistas en estudios pre-participación deportiva permanece controvertido, no estando recomendada actualmente su realización como medio de screnning.

De esta forma, mediante la realización de un adecuado estudio del deportista y aunque no es posible prevenir el 100% de los casos de muerte súbita, sí somos capaces con un simple estudio previo,  de disminuir de forma muy importante el número de jóvenes que año tras año fallecen por esta causa.