¿Por qué debo tomar SINTROM?

Sintrom

¿Qué es el Sintrom?

El Sintrom es el nombre comercial de un fármaco llamado Acenocumarol. Su función es la de inhibir la acción de la vitamina K. Esta vitamina es necesaria para la correcta coagulación de la sangre, por lo cual este medicamento produce un empeoramiento de la misma.

Pertenece al grupo de los anticoagulantes llamados antagonistas de la vitamina K, siendo el más conocido del grupo la Warfarina que se utiliza en muchos países de forma preferente.

¿Para qué se utiliza el Sintrom?

Se emplea para disminuir el riesgo de padecer una trombosis. En Cardiología sus dos indicaciones más frecuentes son los paciente que presentan una arritmia llamada fibrilación auricular y los portadores de prótesis mecánicas valvulares en su corazón.

Lo que se pretende con ese tratamiento es empeorar (sólo un poco) la coagulación, con el fin de disminuir la posibilidad de que se forme un coágulo en el corazón, que posteriormente pueda desprenderse y llegar por ejemplo al cerebro, produciendo el conocido ictus, trombosis cerebral o accidente cerebrovascular.

¿Tiene algún riesgo seguir este tratamiento?

Si. Ya que al dificultarse la coagulación aumenta la posibilidad de presentar hemorragias, tanto internas como secundarias a cualquier tipo de accidente. Es por eso la importancia de que el tratamiento esté haciendo el efecto justo sobre la coagulación. Ni más, ya que implicaría un alto riesgo de sangrado, ni menos porque aumentaría la posibilidad de formación de coágulos.

Como anécdota, señalar que derivados de este fármaco se emplean en la actualidad en los raticidas. Los roedores, tras su ingestión mueren en un par de días de hemorragias masivas.

¿Por qué se realizan analíticas periódicas cuando tomas ese medicamento?

Es un fármaco que se debe monitorizar su administración. Es decir; no se dan dosis fijas de forma prolongada, sino que la dosis se individualiza según cómo se encuentra la coagulación del paciente en cada momento. Por lo tanto, requiere de análisis periódicos que inicialmente son muy frecuentes para posteriormente espaciarse hasta un control mensual, una vez se ha estabilizado la coagulación.

¿Por qué cambia la coagulación a lo largo del tiempo?

Ya que este medicamento interfiere la coagulación de la sangre inhibiendo la acción de la vitamina K, cuanto más vitamina K tengamos en nuestro cuerpo más Sintrom necesitaremos para hacer el efecto que deseamos.

La vitamina K es muy abundante en verduras, frutas, la leche de vaca y aceites (de soja y de oliva). Si tenemos una dieta estable en dichos alimentos, la cantidad de vitamina K de nuestro cuerpo será también relativamente estable y necesitaremos dosis prácticamente fijas de Sintrom. En cambio, si modificamos la composición de nuestra dieta, aumentando o disminuyendo el aporte de vitamina K, también deberemos aumentar o disminuir la cantidad de Sintrom para mantener una coagulación en el rango adecuado.

¿Hay que tener alguna otra precaución además de la dieta?

Si. Muchos fármacos utilizados para tratar otros problemas interaccionan con el Sintrom y puede descontrolar el tratamiento de un paciente que anteriormente estaba bien anticoagulado y tenía dosis estables de Sintrom.

¿Existe alguna alternativa al tratamiento con Sintrom?

Si. Hoy en día existen los fármacos llamados nuevos anticoagulantes orales. Son más eficaces que el Sintrom, sin mayor riesgo de sangrado, sin interacciones con los alimentos y con muchas menos interacciones medicamentosas. Además, no precisan de controles analíticos periódicos, ya que son administrado en dosis fija.

En el momento actual están indicados en los pacientes portadores de una fibrilación auricular que no presentan problemas valvulares significativos; que es el mayor grupo de pacientes tratados actualmente con Sintrom.

Entonces… ¿Por qué no se cambia la mayor parte de tratamientos con Sintrom a estos nuevos medicamentos?

Pues… lamentablemente, en la mayor parte de las ocasiones, la razón por la que no se realiza la prescripción de estos nuevos medicamentos es puramente económica. Estos fármacos son caros y difícilmente asumibles para la sanidad pública, ya que la población que los debería tomar es muy amplia.

En resumen, el Sintrom es un fármaco de manejo complicado que ha sido muy útil durante muchos años para la prevención de trombosis. En la actualidad ha sido superado, en la mayor parte de los pacientes, por lo nuevos anticoagulantes orales. 




Feliz año nuevo

Feliz 2015

Mañana es el último día del año y voy a optar por no escribir un artículo científico. Va a ser algo distinto, algo enteramente personal.

En primer lugar, me gustaría dar las gracias a todos los que leéis los artículos que cada miércoles público en mi web. Vosotros sois la única razón de que este blog exista.

Me decidí empezar a escribir mi blog tras comprobar que aunque existen muchas páginas que nos informan de todas y cada una de las enfermedades del corazón, sólo muy pocas lo hacen dirigidas a quien más necesita esa información: vosotros. No está escrita para otros cardiólogos ni para médicos en general que ya tienen muchas fuentes más cualificadas que esta; sólo es para vosotros.

Además, pude comprobar que los escasos blogs que sí tienen un objetivo similar al mío no suelen estar escritos por especialistas, sino por pacientes o familiares de pacientes que se han informado de un tema en concreto de una forma a veces adecuada, pero otras veces no tanto.

Al escribir el artículo de cada miércoles elijo cuidadosamente temas de interés general y frecuentes dentro de mi especialidad, que nos pueden afectar a nosotros mismos o a personas cercanas. Los trato de escribir de forma directa, sencilla y comprensible, exactamente de la misma forma que lo transmito a los pacientes que acuden a mi consulta.

Cuando se vayan agotando esos temas frecuentes pasaré a comentar novedades de amplia repercusión o que susciten polémica. También escribiré sobre la situación actual de enfermedades cardíacas específicas frecuentes (infarto de miocardio, insuficiencia cardiaca, problemas válvulares,…).

En la sección de noticias os informaré puntualmente de las últimas novedades que aparezcan en cardiología para el tratamiento y la prevención de enfermedades del corazón.

También os aconsejaré acerca de las cosas que debéis hacer o dejar de hacer para manteneros sanos.

Dedicar una buena parte de mi vida a prevenir y tratar las enfermedades es algo que, de verdad, merece la pena, sobre todo cuando ves la recompensa de tu trabajo en tus pacientes.

A partir de aquí, lo que voy a escribir no tiene ninguna relación con la cardiología ni con la medicina, aunque desde luego mi profesión ha contribuido a forjar mi percepción de la vida. Por lo tanto, si no queréis saber mis opiniones personales parad ahora de leer. Os deseo un feliz año nuevo, juntos en este blog.

Dicho esto, sólo por esta vez y sólo en este artículo, os confesaré, que bajo mi punto vista, lo más importante de la vida no es conseguir vivir unos pocos años más a toda costa.

Creo que haremos mal si hacemos de eso el objetivo de nuestra vida.

El miedo a perderla no debe impedirnos disfrutarla. A mi modo de ver, la felicidad no se alcanza cuando se consigue lo que en un momento determinado nos hemos propuesto, ya que cuando lo conseguimos aparece otro objetivo igual de importante o más que el anterior. Así, siempre nos queda la sensación de tener algo pendiente, algo por hacer, algo que si no conseguimos, supondrá el fracaso de nuestras vidas.

Está bien que nos pongamos objetivos en la vida. Hacen que nos ilusionemos, que luchemos para conseguirlos. Pero no debemos hacer de ellos lo único importante.

La felicidad se consigue cuando aprendemos a disfrutar del camino en sí mismo, no tanto del objetivo al que lleva ese camino.

La vida es un regalo maravilloso con fecha de caducidad y por mucho que te cuides nunca puedes estar seguro de cuando terminará. Por lo tanto, disfruta intensamente ese regalo. Ríe, llora, ilusiónate, emociónate. Siente alegría y tristeza. Equivócate, porque significará que has tomado decisiones, seguro que también muchas de ellas acertadas. Es mucho mejor equivocarte en algo en lo que has creído que no hacer algo por miedo a equivocarte. Aprovecha tu día a día. Saca a la vida todo su jugo. Así, cuando sea que esta termine, habrás vivido.

Cuando a mis pacientes en la consulta les prohibo hacer esto o aquello, algunos de ellos me dicen: «Doctor, se lo agradezco pero no voy a seguir su consejo. Prefiero seguir haciendo lo que me gusta y me hace feliz y vivir unos años menos.»

Entonces yo siempre les contesto: «sí, todos me decís lo mismo, pero cuando llega el momento siempre me pedís vivir más tiempo, entonces ya será tarde.»

Es normal. Todos queremos vivir mas tiempo, si nuestra vida es medianamente aceptable. Hasta donde sabemos, es la única que tenemos.

Valora si lo que se te prohíbe es tan importante para tu felicidad. Piénsalo detenidamente y toma tu decisión con libertad, sin miedo. Si después, pasado el tiempo crees que te equivocaste, no te arrepientas porque no sirve de nada. Intenta rectificar y si ya no es posible, entonces asúmelo. Sé siempre honesto contigo mismo.

Cuidar nuestra salud merece la pena si nos permite alargar ese increíble viaje que es la vida, pero siempre que lo disfrutemos a cada paso y lo hagamos sin miedo.

Feliz año nuevo.




¿Cuales son los síntomas por los que debo consultar al cardiólogo?

síntomas

Este artículo es un recopilatorio de algunos previos, con el fin de dejar claro qué síntomas deben de motivar nuestra consulta al cardiólogo.

  1. Dolor en el pecho:
  • dolor de tipo opresivo.
  • intenso.
  • no varía con la posición, con la respiración ni con la presión de la zona.
  • localizado en el centro del pecho.
  • de más de un minuto de duración, pero de menos de horas.
  • en ocasiones irradiado a brazos, cuello o mandíbula.
  • a veces acompañado de sudoración, náuseas y dificultad de respiración.
  • si se desencadena por los esfuerzos es muy sugestivo de ser cardiaco.
  1. Palpitaciones:
  • rápidas e irregulares.
  • regulares a 150 lat/min o más.
  • si se acompañan de mareo, pérdida de consciencia, dolor en el pecho o falta de respiración.
  1. Fatiga:
  • si se percibe como falta de respiración; es decir una sensación parecida a la que experimentamos después de haber corrido o subido rápido una escalera.
  • si empeora al acostarnos en la cama.
  • no es sugestiva de un problema cardiaco si la notamos como que no entra suficiente aire en los pulmones y tendemos a respirar muy profundo.
  • tampoco es sugestiva de estar relacionada con el corazón si lo que sentimos es debilidad general.
  1. Mareo:
  • si se llega a perder el conocimiento o casi a perderlo.
  • si lo notamos no como giro de objetos, sino como perdida de visión y casi desconexión del medio.
  • si no tiene relación con incorporarnos bruscamente.
  1. Tobillos hinchados:
  • cuando son de ambas piernas.
  • se acompañan de falta aire con los esfuerzos o incluso en reposo.
  • si notamos además aumento del tamaño de la barriga.

Si presentamos uno o varios de estos síntomas debemos acudir al cardiólogo. Si esos síntomas son severos acudiremos inmediatamente a urgencias del hospital.




Se me hinchan los tobillos

piernas hinchadas

El hinchazón o edema de los miembros inferiores se origina por la acumulación de líquido en el espacio intersticial; es decir fuera de los conductos que normalmente transporta estos fluidos, que son el sistema venoso y el linfático. Por diferentes razones el plasma que circula por nuestras venas o el líquido linfático abandonan sus conductos de circulación y salen fuera de ellos, acumulándose en el espacio intersticial (debajo de la piel). Cuando esta acumulación se produce en los tobillos los médicos hablamos de edemas maleolares, pretibiales o en general, de edemas en los miembros inferiores.

Por la complejidad y extensión del tema vamos a tratar sólo las causas más frecuentes por las que los pacientes con los tobillos hinchados acuden al cardiólogo.

En primer lugar es importante diferenciar los edemas que aparecen en una sola pierna de los que aparecen en ambas. Si aparecen en una sola pierna se tratará siempre de un problema local de esa pierna en concreto. En cambio, si el edema afecta a ambas piernas podrá tratarse de un problema local que afecte a ambas piernas o más frecuentemente a un problema general.

Las tres causas más frecuentes que producen edemas en una sola pierna son:

  • Los secundarios a un traumatismo de dicho miembro.
  • Los secundarios a infecciones de esa pierna.
  • Los secundarios a problemas venosos, como la existencia de varices internas o trombosis en las venas de la pierna. En ambas situaciones, no se produce un adecuado retorno de la sangre por dichas venas, por lo que aumenta la presión en el interior y el plasma sale de las mismas.

Otras causas más raras son: infecciones locales, radioterapia, cirugías,…

Las causas más frecuentes de edemas de ambos tobillos son:

  • Insuficiencia cardiaca: se producen por un aumento de la presión en todo el circuito venoso, ya que las cavidades derechas del corazón está fallando en su función de aceptar toda la sangre que le llega por las venas y mandarla a los pulmones, para que sea oxigenada. Se suelen acompañar de ascitis (acumulación de líquido en el abdomen), aumento del tamaño del hígado con dolor a la palpación del mismo y frecuentemente, falta de respiración.
  • Problemas que comprimen las venas y dificultan la circulación de retorno, como por ejemplo la obesidad, el embarazo y las que, aunque no se produzca compresión, sí dificultan la evacuación de la sangre de los miembros inferiores, como el estar en pie y quieto por un tiempo prolongado o permanecer sentado e inmóvil (viajes en avión).
  • Tratamiento con fármacos, normalmente antihipertensivos: Todos los fármacos que produce dilatación de las venas pueden provocar edemas en los tobillos. Los que más frecuentemente los producen son los denominados antagonistas del calcio (amlodipino, nifedipino, nicardipino, nisoldipino,…)
  • Insuficiencia venosa (varices) de ambas piernas.

Otras causas menos frecuentes son: problemas renales (síndrome nefrótico), hepáticos (insuficiencia hepática) y endocrinos (síndrome de Cushing, mixedema,…). Existen otros problemas más raros que también producen edemas que no vamos a tratar.

¿Cuando debo consultar pronto al médico si se me hinchan los tobillos?

  • Si se acompaña de enrojecimiento, dolor y aumento de su temperatura.
  • Si se acompaña de falta de respiración y/o aumento del tamaño del abdomen.

En conclusión: las piernas se pueden hinchar por muchas razones y todas deben ser estudiadas y tratadas. Debemos de tener claras las razones por la que debemos de consultar lo antes posible al médico.




Me mareo

Mareo

Cuando un paciente acude a la consulta porque se marea, lo más importante para el médico es conocer las características de ese mareo, ya que el origen puede ser diferente y también la gravedad.

Los mareos más frecuentes nos los cuentan como:

1. “Noto que todo me da vueltas”: Esto es lo que llamamos un síndrome vertiginoso y su origen más frecuente son problemas en el laberinto del oído interno. Es un cuadro muy molesto y que en ocasiones llega a impedir la realización de cualquier actividad. Se acompaña frecuentemente de náuseas y vómitos. No suele revestir gravedad.

2. “Pierdo la visión cuando me levanto bruscamente” o “Perdí el conocimiento al levantarme”: En esta ocasión estamos ante un ortostatismo. Se produce porque al levantarse bruscamente, por efecto de la gravedad, la sangre se acumula en las partes inferiores y la presión arterial cae. Las arterias tienen que reaccionar entonces rápidamente, contrayéndose para aumentar la presión y aportar suficiente sangre al cerebro. Se produce normalmente en personas con cifras bajas de tensión, hipertensos en tratamiento con fármacos y ancianos. En los dos últimos grupos los mecanismos de respuesta arterial están enlentecidos. Este es también un problema que no reviste gravedad y de fácil tratamiento.

3. “Siento una sensación constante de inestabilidad”: Cuando un paciente nos refiere esto, los médicos nos echamos a temblar; no por la gravedad del cuadro, ya que normalmente no la tiene, sino por la dificultad en encontrar la causa del mismo y por lo tanto la imposibilidad de ofrecer un tratamiento eficaz. Este apartado es un cajón de sastre en el que muchas veces no encontramos la razón. En ocasiones pueden ser debidos a problemas del oído e incluso cerebrales.

4. «Siento mareo y sensación de pérdida momentánea de visión durante bastante parte del día»: En esta ocasión, los síntomas suelen estar asociados a cifras de tensión arterial inusualmente bajas para el paciente, ya sea por el inicio de tratamiento para la hipertensión, por el aumento del mismo o por tratarse de pacientes con cifras de tensión normalmente bajas y que, por alguna circunstancia baja más (calor, deshidratación, problema gastrointestinal, etc).

5. “De repente, perdí el conocimiento y los que me vieron me dijeron que tuve fuertes contracciones en todo el cuerpo”: En este caso hay que investigar la posibilidad de que sea una crisis epiléptica. Deberemos consultar lo antes posible al neurólogo, que realizará un estudio completo y nos prescribirá el tratamiento correcto para prevenir nuevos episodios.

6. “Siento que me mareo y a los pocos segundos pierdo el conocimiento”: Siempre que ocurre una pérdida completa de consciencia decimos que ha ocurrido un síncope. Si el episodio se precede de sensación de que te vas a marear, que ocurre poco antes de perder el conocimiento, estaremos ante lo que llamamos un síncope vasovagal, neuromediado o vulgarmente llamado, una lipotimia.

Es un cuadro de muy bajo riesgo, exceptuando los traumatismos resultantes de la caída por la pérdida de consciencia, que pueden ser graves. Estos cuadros se suelen acompañar de sudoración y están desencadenados por cosas tan diversas como una extracción de sangre o poner una inyección; un dolor importante; la visión de la sangre, propia o ajena; la micción o defecación; una gran impresión, permanecer largo tiempo en pie y quieto, etc.

Se produce por un estímulo inadecuado de uno de nuestros sistemas nerviosos autónomos: el vagal o parasimpático.

Tenemos dos sistemas diferenciados:

  • El adrenérgico o simpático, que predomina durante el día, mediado por la adrenalina.

  • El vagal, que predomina durante la noche, mediado por la acetilcolina.

Mientras que la adrenalina provoca aumento de nuestra frecuencia cardiaca y de nuestra tensión arterial, la acetilcolina tiene justo el efecto contrario, disminuye nuestras pulsaciones y nuestra tensión. Al producirse ese estímulo vagal inadecuado nuestra frecuencia cardiaca y tensión arterial caen bruscamente. La sangre que llega a nuestro cerebro disminuye de forma muy importante y ocasiona la pérdida de consciencia.

Por eso, a los pacientes que presentan este tipo de síncopes, siempre les aconsejamos que, cuando noten que empiezan a marearse, se sienten y bajen la cabeza entre las piernas o mejor aún, que se tumben y mantengan las piernas levantadas apoyadas contra una pared o sujetas por alguien.

6. “Por lo visto perdí el conocimiento, pero no me acuerdo de nada”: en la mayoría de estas ocasiones no existe un mareo previo que alerte al paciente y suelen presentar un importante traumatismo a resultas de la caída, viniendo muchas veces con fuertes golpes en la cabeza. Esto debe alertar al médico ante la existencia de un posible síncope cardiogénico (problema del corazón) debido a una importante alteración del ritmo cardiaco o incluso a una parada cardiaca. En ocasiones estos cuadros se acompañan de relajación de esfínteres (orinarse) y movimientos anormales (aunque no convulsiones). La sospecha diagnóstica aumenta cuando se producen tras la aparición de dolor torácico, de importante falta de respiración, de palpitaciones o durante la realización de un esfuerzo físico. Este cuadro es grave y el paciente debe acudir inmediatamente al médico.

En conclusión: aunque el mareo es un síntoma que frecuentemente no reviste gravedad, existen unos pocos, asociados a pérdida de conocimiento, que precisan un diagnóstico y tratamiento precoz.