La fragilidad aumenta el riesgo cardiovascular

¿Qué es la fragilidad?

La fragilidad o el síndrome de fragilidad se define como la situación de declive funcional y extrema vulnerabilidad a situaciones adversas, tanto externas como internas (por ejemplo  cualquier enfermedad o traumatismo) que se produce a edades avanzadas. Se caracteriza por debilidad, fatiga, lentitud y pérdida de peso (no buscada). Muchas veces se pone de manifiesto tras caídas, fracturas, inicio de demencia e incontinencia. No sólo se asocia a edades avanzadas, sino también a enfermedades crónicas.

La edad avanzada no define la fragilidad por sí misma. Así como algunos individuos permanecen vigorosos según van cumpliendo años, otros en cambio presentan un declive funcional, aparentemente no explicado por ninguna circunstancia desencadenante interna o externa.

Desde el punto de vista cardiovascular, los pacientes con fragilidad tienen una mortalidad 6 veces mayor que otros que no la presentan. Y con respecto a los pacientes con insuficiencia cardiaca, no sólo tienen el doble de mortalidad sino que también ingresan en el hospital en muchas más ocasiones y con estancias más prolongadas.

Características principales de la fragilidad

  • Debilidad
  • Disminución de la actividad física
  • Fácil fatigabilidad
  • Disminución de la masa muscular

En este síndrome se evidencian alteraciones neurohormonales, inflamatorias con sarcopenia y del sistema inmune.

Factores asociados al aumento del riesgo de fragilidad:

  • Edad más avanzada
  • Bajo nivel educativo
  • Tabaco
  • Tratamiento hormonal sustitutivo en la postmenopausia.
  • No casados
  • Depresión o uso de antidepresivos
  • Deterioro cognitivo

Se utiliza la siguiente escala para definir el síndrome de fragilidad, debiendo cumplir tres o más de los siguientes criterios para poder diagnosticarse. Definiríamos pre-fragilidad cuando cumple uno o dos y no fragilidad si no cumple ninguno de los criterios.

  • Importante fatigabilidad
  • Pérdida de peso no buscada (mayor o igual al 5% en el pasado año)
  • Debilidad (disminución de la fuerza para apretar la mano)
  • Lentitud al caminar (más de 7 segundos para recorrer 5 metros)
  • Disminución de la actividad física (calorías por semana gastadas: varones menos de 383 Kcal y mujeres menos de 270 Kcal)

¿Existe alguna forma de prevenir la fragilidad?

Aunque aún queda mucho por conocer de los mecanismos últimos por lo que se produce, parece ser que el ejercicio físico es la medida más útil para prevenir la fragilidad. Por otra parte, los suplementos nutritivos y de vitamina D también han demostrado una pequeña mejoría de los parámetros.